ALIMENTO DIARIO

 

Leer con oración: 1 Ts.2:19; Gn.1:27 ?Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra? (Gen. 1:28)

 

PREDICAR EL EVANGELIO ES UN ASUNTO DE VIDA

 

El título de esta semana es: “Obtener la corona” (1 Ts 2:19). La predicación del evangelio y la vida van juntas. Algunos tienen el concepto natural de que predicar el evangelio forma parte de una obra. Antiguamente en Taiwán, cuando entré en la iglesia en Taipei y era recién salvo, la iglesia señalaba un día para hacer una gran evangelización, cuando salían los equipos de evangelio por las calles con panderos, tambores y más atrás había un. grupo grande de hermanos con delantales, escritos por delante y por detrás: ?Cree en el Señor Jesús, y tendrás la vida eterna?. Llevábamos el grupo a un gran parque, donde un hermano daba un mensaje elocuente, predicaba el evangelio y hacía el llamado: “Quien quiere aceptar al Señor Jesús, levante su mano?. Millares oyeron el evangelio, tal vez centenas se convirtieron al Señor, pero pocos vinieron a la iglesia. ¿Esto por qué? Es porque muchos de nosotros lo hacíamos como una mera actividad. La iglesia determinaba un gran día de evangelización y nosotros salíamos a predicar. Esta sin duda es una manera de predicar el evangelio y de salvar a las personas. Pero hoy, al ver el libro de 1 Tesalonicenses, acerca de la relación que hay entre la predicación del evangelio y la vida, vemos que predicar el evangelio no es hacer una obra, convenciendo a las personas de la salvación, sino que es dejar que la vida de Dios fluya de nosotros y alcance a las personas; por tanto, predicar el evangelio es como engendrar hijos. De acuerdo con la bendición que Dios dio al hombre después de haberlo creado: ?Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla? (Gen 1:28), podemos ver que predicar el evangelio es un asunto de engendrar, de reproducir, pues solamente por medio de la reproducción el hombre puede llenar toda la tierra. En Génesis 1:27 leemos que el hombre fue creado a la imagen de Dios. Ya que el Padre habita en luz inaccesible, el hombre no puede verlo; Él es invisible. El Espíritu tampoco tiene imagen. Por tanto, fuimos creados conforme a la imagen del Hijo, de Cristo. Cuando creemos en el Señor, llegamos a ser hijos de Dios (1:12), y cuando predicamos el evangelio es con la intención de que más personas puedan también llegar a ser hijos de Dios, sean fructíferos, se multipliquen, crezcan y, tengan la misma imagen de Cristo, llenen la tierra y la sojuzguen. Gracias al Señor, hoy ya hay muchos lugares donde existen iglesias, pero no al punto de llenar la tierra. Dios quiere que seamos espiritualmente fructíferos, multiplicándonos y llenando toda la tierra a fin de sojuzgada. La iglesia debe sojuzgar la tierra. Por ejemplo, en Sudamérica hay cerca de 8.900 ciudades que aún necesitan ser alcanzadas. Tal vez algunos pregunten: ?¿Cómo es posible sojuzgar a todas esas ciudadesí?. Esto es posible por la bendición y por la vida de Dios. Él quiere que sojuzguemos y dominemos la tierra, para expulsar a Satanás. Para todo esto, tenemos la obra de fe y el trabajo de amor a fin de predicar el evangelio. Predicamos el evangelio por causa del amor que tenemos por las personas y por ello, no tememos ningún sacrificio. También tenemos una esperanza: que cuando ellos sean introducidos en la iglesia, nosotros los conduzcamos a comer la Palabra para que se alimenten, crezcan en vida y maduren, y de esta manera entren en el reino de nuestro Señor Jesucristo y sean glorificados. Predicar el evangelio de esta manera no es una obra, sino un asunto de vida. Palabra clave: Dejar fluir la vida para alcanzar a las personas Pregunta: ¡Por qué la predicación del evangelio no es un asunto de obrasí Dong Yu Lan      Derechos reservados a: Editora ?Arvore da Vida? ¡Jesús es el Señor!

 

LaBvidaUinjertada y el vivir del Dios-hombre Bosquejo Días 1 y 2 Lectura bíblica: Ro. 6:3-5; Jn. 15:1, 4-5; 1 Co. 6:17; Gá. 2:20; Ro. 12:2; 8:4 I.      Por ser creyentes en Cristo, debemos llevar una vida injertada: una vida en la       que somos un espíritu con el Señor y vivimos en una unión orgánica con Él (1      Co. 6:17; Jn. 15:1, 4-5): A.       La Biblia revela que la clase de relación que Dios desea tener con el hombre es       aquella en la que Él y el hombre llegan a ser uno (1 Co. 6:17): 1.       Dios desea que la vida divina y la vida humana se unan, con el fin de que lleguen a       ser una sola vida (Jn. 15:1, 4-5). 2.       Esta unidad es una unión orgánica, una unión en vida: una vida injertada. B.       A fin de que nosotros podamos ser injertados en Cristo, Él tuvo que pasar por los       procesos de la encarnación, la crucifixión y la resurrección (1:14; 3:14; 12:24;       20:22): 1.       Cristo se hizo carne para ser la simiente de David, el Renuevo de David, a fin de       que podamos ser injertados con Él (1:14; Mt. 1:1;Zac. 3:8; Jer. 23:5; 33:15). 2.       Cristo fue ?cortado? en la cruz a fin de que nosotros podamos ser injertados en Él, y       Él resucitó como Espíritu vivificante a fin de entrar en nuestro ser y hacernos un       espíritu con Él (1 Co.15:45; 2 Co. 3:17a; Ro. 8:10; 1 Co. 6:17). C..       Por ser personas que han sido regeneradas, debemos llevar una vida injertada: una       vida en la que dos partes se han unido para crecer orgánicamente (Jn. 15:1, 4-5): 1.       Después de haber sido injertados en Cristo, ya no debemos vivir por nosotros       mismos, sino permitir que el Cristo neumático viva en nosotros (Gá. 2:20). 2.       Ya no debemos vivir según nuestra carne ni según nuestro ser natural; más bien,       debemos vivir según nuestro espíritu regenerado, un espíritu injertado con Cristo. 3.       Mediante tal injerto, somos unidos a Él, mezclados con Él e incorporados a Él para       llegar a ser el Cuerpo de Cristo (Ro. 12:4-5).

 

Alimento matutino

 

DIA 1 Jer. 23:5 He aquí que vienen días, / Declara Jehová, / En que levantaré a David Renuevo justo? 33:15 En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia? 1 Co. 15:45 Así también está escrito: ?Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente?; el postrer Adán, Espíritu vivificante. 6:17 Pero el que se une al Señor, es un solo espíritu con Él. Fuimos injertados en Cristo, pero este Cristo es el Dios que habita en luz inaccesible (1 Ti. 16). Ya que no le podemos tocar, ¿cómo podemos ser injertados en Él? Ésta es la razón por la cual Cristo tuvo que pasar por varios procesos. El primer proceso por el cual pasó fue que se hizo carne (Jn. 1:14), para ser del linaje de David (Mt. 1:1), el renuevo o vástago de David (Zac. 3:8; Jer. 23:5; 33:15), a fin de que fuéramos injertados con Él. Como seres humanos somos vástagos, es decir, trozos de madera; de igual manera, Cristo vino como el vástago de David, como un trozo de madera. Él es exactamente igual a nosotros; por lo tanto, nosotros y Él podemos ser injertados. (La experiencia de la salvación orgánica de Dios equivale a reinar en la vida de Cristo, pág. 52)

 

Lectura para hoy El proceso por el cual Cristo pasó para llegar a ser un trozo de madera no fue sencillo. Además, el hecho de que Él llegara a ser un trozo de madera no quiere decir simplemente que ahora estaba listo para ser injertado con nosotros. Un experto en injertos sabe que, a fin de obtener un buen injerto, ambas partes del vástago deben ser cortadas y morir. Primero, la parte que ha de ser injertada tiene que morir, y en segundo lugar, la parte a la cual se ha de injertar también tiene que morir. Sólo cuando las dos partes mueren es que puede efectuarse el injerto. Con respecto a Cristo, un día Él, como vástago de David, murió en la cruz; sin embargo, aunque Él murió en la carne, resucitó en el Espíritu (1P. 3:18b).Por medio de la muerte y la resurrección, Él fue hecho el Espíritu vivificante (1 Co. 15:45). Al venir a ser tal Espíritu, Cristo estaba listo para que se efectuara el injerto. Sin embargo, nosotros como pecadores teníamos que arrepentirnos y recibir al Señor. Una vez que nos arrepentimos y le recibimos, Él como Espíritu vivificante entró en nuestro espíritu e introdujo la vida divina en nosotros. Esta vida es una vida de muerte y de resurrección. Por lo tanto, Él introdujo la llave de la muerte y la resurrección en nosotros, los que creímos en Él y morimos y resucitamos con Él. Por consiguiente, en esta muerte y resurrección hemos sido injertados con Cristo. (La experiencia de la salvación orgánica de Dios equivale a reinar en la vida de Cristo, pág. 52) Es necesario que? Poseamos la vida de Dios además de nuestra propia vida humana. Esto no quiere decir que llegaremos a ser Dios y ya no seremos seres humanos; más bien, esto quiere decir que Dios mismo ha sido añadido a nuestro ser. Incluso si nuestra vida humana no se hubiera corrompido, Dios no la querría. Lo que Dios anhela no es simplemente Su propia vida, sino Su vida añadida a nuestra vida humana. En otras palabras, lo que Dios anhela es que dos vidas se unan hasta llegar a ser una sola vida. Los injertos que se realizan en la esfera física constituyen un ejemplo sencillo que simboliza a la perfección esta unión de dos vidas. Dios no se ha propuesto que nosotros dejemos de ser seres humanos. No es Su intención hacer de nosotros meros espíritus. Dios quiere que seamos Dios-hombres, aquellos en los cuales Dios ha sido ?injertado?. Esto escapa a nuestra mentalidad natural. Según nuestra mentalidad, únicamente nos consideramos a nosotros mismos y pensamos que no somos tan malos; pero todavía no somos lo suficientemente buenos, pues aún tenemos unos cuantos defectos. Como resultado de tal evaluación, pensamos que lo que necesitamos es mejorar y procurar cambiar en el futuro. La idea de cambiar para ser mejores es un concepto netamente humano y natural. Las escuelas educan a las personas con la esperanza de que ellas progresen y sean mejores que antes. Aunque esta clase de esfuerzo por mejorar parece dar algunos resultados, al final, tal persona empeorará y perderá toda esperanza de mejorar. Dios no quiere esto ? Él desea que seamos llenos de Dios hasta que el agua viva, el agua de vida, brote de nosotros y corra como ríos. En esto consiste que la vida divina sea añadida a la vida humana, que la vida de Dios sea injertada en la vida humana y que estas dos vidas lleguen a ser una sola, de modo que nosotros llevemos la vida injertada que es propia de un Dios-hombre. (A Deeper Study of the Divine Dispensing, págs. 70-71) Lectura adicional: La experiencia de la salvación orgánica de Dios equivale a reinar en la vida de Cristo, mensaje 4; Life Messages, caps. 58-59;A Deeper Study of the Divine Dispensing, cap. 5;The Secret of Experiencing Christ, cap. 5 Witness Lee Derechos reservados a: Living Stream Ministry Anahaim CA.

Nuestro propósito no es comunicar conocimiento, ni métodos bíblicos a los santos, sino ayudar a los que ya siguen al Señor y caminan en esta senda con el objeto de avanzar.  Watchman Nee     El verdadero ministerio se concibe en el vientre del sufrimiento, nace con fatiga y con dolor, y se mece en una cruz.  Ciertamente hay un camino solitario para los que buscan andar con Dios. Pero cuando andemos con el Señor, vamos a encontrar compañía en otros que también conocieron el rechazo y el sufrimiento cuando  anduvieron con Dios, y aprendieron sus caminos

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