Cuando Un Amigo Se Va…


Qué situación tan frustrante y sin embargo en el hombre es una constante: siempre buscando amigos.
Recuerdo la historia de un joven hace algunos años atrás, un joven con ansias por la vida, lleno de ganas de compartir momentos y siempre en la búsqueda de verdaderos amigos. Al pasar los años se agolparon las decepciones, y por último la frustración dio paso a la esperanza de hallarlos en algún sitio. Así, olvidado en un arroyo, torturado por policías y abandonado a morir, sintió cómo la vida se le escapó de las manos y ya en el umbral del dolor eterno que le aguardaba, clamó al Dios en el cual no creía.
Para su sorpresa, este Dios no solo existía, sino que se hizo presente allí mismo en el lugar de su tormento y con manos firmes y mirada compasiva, lo tomó de las manos y le dijo: “Yo te voy a sacar de aquí”, y en ese momento pasó de muerte a vida.
Todavía la confusión reinaba en su cabeza, y no comprendía bien lo que había sucedido pero algo que hacía mucho ya no estaba comenzó a resucitar en él: la fe.
Aun en su corazón cavilaba la búsqueda de al menos un amigo. Ese dolor no lo había dejado y todavía era una gran herida en su corazón. Tal vez, en realidad era él quien no servía como amigo, pero muchas veces había arriesgado su vida por algunos de los que él creía amigos y aun había dejado su casa para acompañarlos y compartió sus bienes con ellos, y sin embargo al momento de mostrarse amigos nunca estaban.
La fe había dado un nuevo sentido a su vida, pero la necesidad de alguien con piel todavía era muy fuerte. Al pasar de los días por segunda vez se encuentra con ese ser que lo había rescatado de la muerte casi sin buscarlo, esos ojos de misericordia se fijaron en Él y esos brazos fuertes cargados de calor se abrieron para abrazarlo y entre lágrimas de arrepentimiento oyó estas palabras: “Yo Sí soy tu amigo, porque yo ya di mi vida por tí”.
Las lágrimas dieron paso al llanto descontrolado y una búsqueda sin fin había terminado…
Esta historia no es una historia, es un hecho verídico y aunque todavía en la búsqueda trata de hallar alguien con piel, tiene la seguridad que El amigo que estaba buscando ya lo halló, y es por eso que aquí este término de: “Cuando un amigo se va”…, no se cumple pues Él es un amigo eterno.
Claro siempre necesitamos alguien con piel, y se hace difícil a veces hallarlo, pero al fin ¿Cuál es nuestra razón en la vida?…
Y, tal vez, generar esos alguien con piel. ¿Acaso no somos la sal de la tierra? ¿No vino Jesús a suplir y buscar lo que se había perdido?
Y tal vez el objetivo es el de restaurar todas las cosas, aun la verdadera amistad, quizás por eso el predicador dijo: “Muéstrate amigo con el amigo”.
En este mundo tan carente de verdaderos valores, quizás el desafió sea implantarlos para que germinen y contagien. De este modo no sólo habremos ¡SOLO VIVIDO! sino que de algún modo habremos dejado nuestra marca en este mundo o al menos habremos salido de algún modo de nuestro alrededor.
Y al fin de cuentas… aun esto vale la pena…!

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