¿TE SANTIFICAS PARA SERVIR A DIOS?

“Se santificaron, pues, los sacerdotes y los levitas para traer el Arca de Jehová, Dios de Israel”. (1 Crónicas 15: 14)

Hablar y escribir sobre la santidad, puede sonar a mojigatería, o una mera hipocresía. Pero, la palabra santo, no se refiere a una imagen, ni personaje muerto. Santo significa, separado para Dios.

Note usted que Dios quiso que los levitas consagren sus vidas para llevar el Arca de Jehová. “El Arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el Arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente”.

Santificar es dedicar su vida en pureza de pensamientos, palabra y obra para servir a Dios. Santificarse no es “santiguarse” haciendo una señal de una cruz, antes de trabajar, de hacer deportes; porque luego, hay malas palabras en la cancha y actitudes groseras con la gente.

El cantante Arjona en su canción: “Jesús, es Verbo y no sustantivo”, dice que el “asesino, con rezar dos padres nuestros, no resucita al muerto”. Una persona religiosa, que no tiene a Cristo como Señor y Salvador, puede impresionar a la gente; pero no a Dios.

Los levitas eran las personas consagradas para llevar el Arca de Dios y los músicos los dedicados para llevar alabanza a Dios y gozo a la gente. Cada persona debe trabajar “en la viña del Señor” de acuerdo a su don y talento; a pesar de las criticas, como la de Mical que desprecio a David quien saltó de gozo para Dios.

No podemos santificarnos a nosotros mismos, necesitamos la ayuda interna y poderosa del Espíritu Santo, quien por medio de la Biblia, nos guía a ser llenos de Cristo, y a tener un “corazón puro y manos limpias”.

Cualquiera que sea tu vocación, desde una ama de casa hasta un líder de Iglesia, empresa pública o privada, necesitas servir a Dios con actitudes santas, de servicio, amabilidad.

Espero su apoyo en oración.

REFLEXION:

“Ser santo, es ser como Jesús”.

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