Las experiencias que tenemos dejan una huella en nosotros, sea positiva o negativa, pero nos ayudan sin embargo, a comprender mejor a los demás, por eso se debe agradecer a Dios todo lo que le pasa a uno mismo. Esa huella que las experiencias dejan en nosotros, ya sean positivas o negativas, nos hacen sentirnos de muchas formas distintas, pero nos ayudan a ser mejores, a amar más a los demás porque por aquello que pasamos, comprendemos que también le puede pasar a otro y sentimos compasión por ese ser y tratamos de ayudarle y de no dañarle, ésta es la base de todas las religiones, amar a los demás y no dañarles, y a poder ser beneficiarles. Sin embargo, hay una forma de llegar a sentirse mejor, una vez aprendido que lo importante es amar a los demás, sentir amor y actuar con el corazón, es éste el punto inicial a partir del cual se puede progresar. Hay formas tales como crear experiencias de amor, experimentar amor, (me refiero al amor de felicidad), cultivando para ello la buena intención hacia todos los seres y hacia uno mismo, no desear dañarles nunca y poder ayudarles siempre que se pueda. Podemos decir: “Me amo a mí mismo” pero esta frase es incompleta, pues los demás también son como tú y sienten igual que tú, por tanto, sería conveniente decir: “Amo a los demás como a mí mismo”. Si cada mañana y cada noche repites esta frase varias veces con buena intención, llegarás a creértela y a transformarla en experiencia, porque el pensamiento crea el sentimiento. Puedes elegir experimentar aquello que desees, sólo es necesario crear la experiencia, pero es necesario tener el deseo de hacerlo porque aquello que deseas con todas tus fuerzas y persistes en ello, por seguro que lo consigues. Si eliges experimentar amor y lo practicas, con toda seguridad, lo obtendrás ya que si plantas una semilla y la cuidas y la riegas, la planta crece, lo mismo con el amor (felicidad absoluta o paraíso espiritual o nirvana). El amor me refiero a la experiencia que no puede ser explicada ni descrita con palabras porque está más allá de las palabras, tan preciosa es sentirla que cualquier cosa que no sea ese amor, carece de absoluta importancia para uno porque uno está lleno de amor, de ese sentimiento infinito y eterno de plenitud. Si cada mañana dices: “Amo a todos los seres como a mí mismo” varias veces y por la noche igual y rezas a los ángeles o haces meditación, o rezas a Dios, te servirá de mucho, pero el camino debes buscarlo tú, no quiero invadir tu libertad. Quien busca encuentra siempre. El camino es conocerse a uno mismo. Saber cómo uno mismo es. Cuáles son sus virtudes y defectos y poner los ingredientes para transformar los defectos en virtudes. Hay un libro que estudia los tipos de personalidad para conocerse a uno mismo. Si te interesa te digo el título y el autor. Trata de una técnica milenaria que se llama eneagrama. Hay 7 tipos de personalidad en la cual mejor encajamos, pero no te puedo decir más porque lo estoy leyendo. Yo pienso que para ayudar a los demás, basta con desearlo y tener buena intención de ayudarles. Cuanto más amor hayamos desarrollado, podremos ayudarles a otro nivel más profundo, pero no mejor, simplemente distinto y con otra utilidad distinta. Yo pienso que cada uno de nosotros recibimos el tipo de ayuda que necesitamos en cada momento y pienso que la ayuda que sale del corazón, es siempre igual de necesaria, porque cuando se ayuda con buena intención, se está ayudando desde el corazón. Es necesario abrir la mente y ver las cosas claras y objetivas. Cada uno debe ayudar en la medida que sabe, pero si tiene la intención de ayudar, éste es un sentimiento y una elección que procede del interior del corazón y debe ser respetada y valorada, entonces, la persona que desea ayudar, si tiene ese deseo, es porque se lo pide su alma y debe dejarse guiar por lo que le dice, porque es un sentimiento natural que brota desde lo más profundo de su corazón. Cada uno es su propio maestro. No se deben obstaculizar los sentimientos más profundos que proceden de nosotros porque son los que verdaderamente están en la verdad. Todo sentimiento que procede del corazón es sagrado y por tanto brota de Dios. Yo pienso que cuando alguien desea ayudar, es porque está preparado para ello, al igual que cuando se siente la necesidad de beber, es natural beber. Nosotros vamos buscando el camino y seguimos los pasos definidos por nuestras elecciones más profundas. Todo lo que nos pasa o que atraemos es porque lo elegimos. Ningún tipo de ayuda es mejor que otra, simplemente distinta y con distintos toques mágicos. Cada tipo de ayuda le beneficia particularmente al ser concreto que la ha pedido, por eso no un sólo tipo de ayuda sirve para todos, sino que cada ser precisa uno distinto. Cuánto más amor se tenga dentro de uno mismo, más se podrá ayudar a los demás, pero la única cosa que pienso que es necesaria para poder ayudar a los demás, es querer ayudarles, importarles, preocuparse por ellos, desear que sean felices, querer despertar en ellos el amor que tienen dormido, en definitiva, desear su felicidad. Como dijo Jesús: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

 

Autor: Desconocido

     
   

 

    

 

   
    
 
    

    

   

 

    

 

   

   

 
 
    

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