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OIR Y ESCUCHAR, HABLAR Y CALLAR

OIR Y ESCUCHAR, HABLAR Y CALLAR

Hola mis amados:
Hay una gran diferencia entre oir y escuchar, en este relato es muy claro, cuantas veces nos ha sucedido lo mismo, pero que desde hoy en adelante siempre estemos dispuestos a escuchar atentamente y que nos percatemos bien de lo que nos dicen, asi podremos dar una respuesta, consejo o palabras que son las adecuadas.
OÍR Y ESCUCHAR
Una pareja celebraba sus bodas de oro, y estuvieron todo el día de fiesta, celebrando con cantidad de familiares y amigos que acudieron a felicitarle.  Por eso se sintieron aliviados cuando al anochecer, pudieron quedarse solos en el jardín contemplando la puesta de sol y descansando del ajetreo de todo el día. 
En un determinado momento, el anciano se quedó mirando afectuosamente a su mujer y le dijo:
–    “¡Querida, estoy orgulloso de ti!”
–    “¿Qué has dicho?” preguntó la anciana.  Ya sabes que soy un poco dura de oído.  Habla más alto.
–    “¡Estoy orgulloso de ti!” 
–    “Me parece muy lógico”, dijo ella con un gesto despectivo.   “También yo estoy harta de ti”.
Autor Desconocido
Por desgracia, frecuentemente ni siquiera oímos lo que el otro está diciendo.  La perfecta escucha consiste en escuchar tanto a los demás, como a uno mismo.  La perfecta visión consiste en mirar tanto a los demás como a uno mismo.  Porque nunca comprenderán a los demás quienes no se han escuchado a sí mismos; ni podrán ver la realidad de los demás quienes no se han explorado a sí mismos.  El perfecto oyente te escucha, aunque no digas nada.
HABLAR Y CALLARHABLAR es fácil, pero CALLAR requiere prudencia y dominio…

HABLAR oportunamente, es acierto.
HABLAR frente al enemigo, es civismo.
HABLAR ante una injusticia, es valentía.
HABLAR para rectificar, es un deber.
HABLAR para defender, es compasión.
HABLAR ante un dolor, es consolar.
HABLAR para ayudar a otros, es caridad.
HABLAR con sinceridad, es rectitud.
HABLAR de sí­ mismo, es vanidad.
HABLAR restituyendo fama, es honradez.
HABLAR aclarando chismes, es estupidez.
HABLAR disipando falsos, es de conciencia.
HABLAR de defectos, es lastimar.
HABLAR debiendo callar, es necedad.
HABLAR por hablar, es tonterí­a.
HABLAR de Dios, significa mucho amor.

    CALLAR cuando insultan, es amor.
CALLAR las propias penas, es sacrificio.
CALLAR de sí­ mismo, es humildad.
CALLAR miserias humanas, es caridad.
CALLAR a tiempo, es prudencia.
CALLAR en el dolor, es penitencia.
CALLAR palabras infantiles, es virtud.
CALLAR cuando hieren, es santidad.
CALLAR para defender, es nobleza.
CALLAR defectos ajenos, es benevolencia.
CALLAR debiendo hablar, es cobardí­a.
Autor Desconocido.
Que bueno esas diferencias expuestas en este mensaje, porque nos aclaran y vemos cuando h hablar y cuando callar para ser sabios con nuestra boca, asi que apliquemoslo siempre y que nos distingamos por saber cuando proceder.
 
Los amo y bendigo en Jesucristo.
MAGNOLIA. 

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