LA MINA TERRESTRE DE LA INSEGURIDAD

Es posible que la inseguridad no nos suene tan explosiva como las minas terrestres del orgullo o de la envida o los celos, pero es también muy peligrosa. La persona que habitualmente se siente insegura, puede resultar muy dañada. Esos sentimientos de inseguridad pueden desarrollarse a partir de muchas situaciones diferentes. Podemos experimentar tragedias, como la pérdida de uno de nuestros padres en nuestra niñez, o crecer en un ambiente que nos perturba. A veces nos sentimos inseguros por fracasos serios que hemos experimentado.

Cualquiera que sea la causa de nuestra inseguridad, los efectos son semejantes. Podemos sentirnos indecisos porque nuestro temor de hacer decisiones equivocadas nos lleva a evitar hacer decisiones del todo. A veces nos cuesta establecer relaciones duraderas porque creemos que no seremos un buen amigo o amiga. O nos mantenemos a distancia de los demás por temor al rechazo, pero la gente, con frecuencia, percibe esto como orgullo.

Muchas veces, nos convertimos en críticos de los demás. Cuando somos lastimados, queremos que otras personas se sientan mal también.

Dolorosamente, podemos caer en la trampa de creer que el éxito se basa en la aprobación de los demás. La verdad es que Dios tiene un camino especial para su vida, en la que el éxito no se puede medir por las alabanzas humanas.

La inseguridad no es algo que podemos confesar y obtener la libertad. Es un mal que debe ser confrontado por un largo tiempo, y finalmente hacer la decisión de confiar en lo que Dios dice acerca de nosotros, no en lo que el Enemigo nos susurra.

Cómo vencer la inseguridad:

No hay soluciones instantáneas para vencer la inseguridad. Primero, tenemos que reconocer nuestra inseguridad. Luego, debemos identificar qué circunstancias generan esos sentimientos. Por último, debemos vencer ese estado mental.
¿Deslizarnos hacia la seguridad es imposible; tenemos que trabajar para lograrla.
Tener una sensación de seguridad es más que desarrollar autoestima. Jesucristo es nuestra fuente de fortaleza. Si tratamos de vencer la inseguridad sin Él, simplemente la estaremos ocultando con nuestros esfuerzos.

Como nos vemos a nosotros mismos, no es necesariamente la manera como somos en realidad. Más bien, tenemos que preguntarnos cómo nos ve el Señor. Para quitar el enfoque de nosotros mismos y de nuestros errores, tenemos que ir a la Palabra de Dios. Para vencer la inseguridad tenemos primero que enfrentar cualquier duda que tengamos en cuanto a la Biblia. La Biblia es tan efectiva que cuando leemos lo que Dios dice de nosotros, nuestro pensamiento cambiará, y seremos capaces de abandonar la destructiva manera de pensar que nos produce inseguridad.

Concéntrese en las cualidades positivas de su vida. Pídale al Señor que lo guie para hacer una evaluación sincera de sus buenas cualidades. Se sorprenderá de lo que Dios le mostrará. Es importante que no se fije en las capacidades de los demás para comparar las suyas. Nadie es como usted, y es absurdo hacer comparaciones. Nuestra misión es seguir a Jesús de la manera que Él nos llama individualmente; por consiguiente, podemos mirarlo a Él para tener seguridad.