Dios les bendiga. Quiero compartir este email que me envio mi hermana, muchas veces nos preguntamos porque, y no pensamos que como dice Romanos 8:28:
Y sabemos que a los que aman a Dios, TODAS las cosas les AYUDAN a bien, esto es a los que conforme a su proposito son llamados. siempre es bueno tener este verso a mano cuando nos queremos preguntar ¿Por que a mi?

¿POR QUE NOS GOLPEA LA VIDA?

Una pregunta quizás un tanto díficil de contestar; pero al mismo tiempo cuestionada por muchas personas. ¿Por qué la vida nos golpea? ¿Qué nos lleva a cuestionarnos esta pregunta? ¿Cómo podemos pasar por esta etapa?
Muchos simplemente se preguntan una y otra vez: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Por qué otra vez? ¿Es necesario pasar por esto? ¿Para qué?
Realmente podemos señalar que no existe un ¿por qué? sino más bien ¿para qué? Es necesario ser golpeados por las fuertes tormentas que llegan a nuestras vidas; pasar por el dolor, la desilusión y hasta el fracaso.
Muchos dicen que la vida es color de rosas, pero la realidad es que se olvidan de que las rosas conllevan espinas.
Espinas que son necesarias tener que pasar para poder entender que existe el dolor y que por más que tratemos de disfrazar las cosas; en algún momento el sol les dará, se despintarán y saldrá a la luz su color natural.
La vida nos golpea porque, no sólo se vive de la felicidad. sino también se vive del dolor. El ser golpeados nos enseña a ser más fuertes en nuestro caminar.
Nos enseña que no sólo debemos mirar, sino también observar. Porque cuando aprendemos a observar llegamos a ver cosas más profundas de lo que se puede palpar a simple vista. Cada golpe es un indicio de que la vida continúa, y de que debemos continuar.
Cada golpe nos hace recordar que somos seres humanos. Humanos que sienten y padecen y que somos seres imperfectos; capaces de fallar en cualquier momento.
Si no fuésemos golpeados, no tendríamos la osadía de detenernos un instante y mirar a aquél que esta en los cielos.
El ser golpeados no es un privilegio, sino más bién un recordatorio de que no dependemos de nuestras fuezas; sino de aquél que nos dió la vida.
Es cierto que los golpes dejan heridas y esas heridas dejan cicatrices; pero al final, cuando hallamos pasado al siguiente nivel , podremos mirar unos segundos atrás y recordar que un día nos arrastramos como la mariposa antes de haber echado sus alas y haber comenzado a volar.
Cada cicatriz es un espejo sobre el cúal nos miraremos más adelante (en el camino), y llegaremos a entender que gracias a cada una de ellas y a cada golpe es que hemos alcanzado grandes victorias.
Por eso, cuando la vida te golpee: No maldigas, no retrocedas tu caminar….
¡Sigue adelante; porque gracias a ello es que podrás mantenerte firme en tus próximas batallas y será mucho más fácil pelear!
DIOS ES TU AYUDADOR…
Hebreos 13:6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.