Mi casa nueva

Señor, yo te ofrezco con humildad, mi casa nueva.
Tú me las has dado y yo quiero que tú mores perennemente en ella.
Haz oh Señor que la llama del amor familiar permanezca encendida cada día, y que mis hijos aprendan a conocerte y a andar en los caminos tuyos.
Que nuestras oraciones se eleven diariamente hasta el cielo, implorando la ayuda y el sostén que necesitamos.
Que la luz de tu Santa Palabra ilumine nuestros pasos.
Que nuestros labios pronuncien gratitud por las bendiciones que tú derramas sobre mi familia.
Que cuantos traspasen los umbrales de esta casa sientan que llegan a su morada de paz y de seres que se aman.
Que bajo esta techumbre la voz sólo se alce para bendecir y hablar bien de los demás.
Que nuestras puertas estén siempre abiertas para los que necesiten amistad y cariño, pan y consuelo.
Que podamos unos a otros perdonarnos nuestras faltas, olvidar nuestras pequeñas rencillas, y que el sol jamás se ponga sobre nuestro enojo.
Que al despertar cada día nuestro primer pensamiento sea para ti, y que cada noche al retirarnos al descanso, lo hagamos sabiendo que tú velas nuestro sueño.
Que si la miseria, la enfermedad o la desgracia, llegase mañana a esta casa, tan asidos estemos de ti, mi buen Señor, que ya nada pueda abatir nuestra fe.
Señor una vez más, yo te ofrezco con humildad mi casa nueva.

Tomado de: El Hogar Cristiano