La Metamorfosis En Proceso: Mi vida en las manos de Dios

Un hombre se sentó a observar una mariposa durante varias horas, mientras luchaba por salir del capullo (“cocoon”) a través de un pequeño agujero. De repente parecía haberse estancado el progreso de su metamorfosis. Parecía haber llegado tan lejos como le era posible. Así que el hombre decidió ayudar a la mariposa. Abrió un agujero en el capullo con una tijera. La mariposa pudo salir fácilmente, pero no se había desarrollado del todo y aún sus alas estaban muy arrugadas.

El hombre continuó observando, porque entendía que en cualquier momento vería las alas abrirse completamente para sostener sin dificultad el cuerpo de la mariposa. Pero eso no sucedió. De hecho, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose, porque al no poder desarrollar sus alas completamente nunca pudo volar.

Aquel hombre nunca pudo comprender que aún dentro de su bondad y su buena intención, le había privado a la mariposa la oportunidad que Dios le había dado en su naturaleza de luchar para poder abrir el capullo, forzando así los líquidos del cuerpo hacia las alas para que pudiera volar una vez lograra liberarse del capullo.

A veces, las luchas en nuestro diario vivir es justo lo que necesitamos. Dios nos estaría incapacitando si nos librara de las pruebas constantemente y jamás llegaríamos a ser tan fuertes como pudiéramos. Nunca lograríamos volar.

Pedí fuerzas y Dios me puso barreras para hacerme fuerte. Pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver. Pedí prosperidad y Dios me dio un cerebro y fuerzas para trabajar. Pedí valor y Dios me dio obstáculos para vencer. Pedí amor y Dios puso en mi camino personas angustiadas para que les ayude. Pedí favores y Dios me dio oportunidades. No recibí nada de lo que pedí, pero Dios me dio todo lo que necesitaba.

¿Cuántas veces nos hemos encontrado en la misma situación de la mariposa?

Queremos volar sin haberse completado el plan que Dios tiene para nuestras vidas. Tal vez, por nuestra naturaleza pequeña y limitada no logramos comprender que los pensamientos y los planes de Dios no son iguales a los nuestros.

Eclesiastés 3: 1-15: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: Tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado, tiempo de matar y tiempo de curar, tiempo de destruir y tiempo de edificar, tiempo de llorar y tiempo de reír… (8) tiempo de guerra y tiempo de paz… (15) Lo que antes fue, ya es, y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo pasado”.

A nadie le gusta los tiempos de pruebas y todos quisiéramos tener una “varita mágica” para desintegrar en un instante todas las piedras de tropiezo. Pero la realidad es que la tribulación produce paciencia, y la paciencia, prueba, y la prueba esperanza; creando así un conjunto de elementos necesarios para nuestro crecimiento espiritual y la sabiduría que proviene de Dios para obtener la victoria sobre las pruebas que trae consigo cada día.

¿Alguna vez has estado en una situación difícil y quieres que se resuelva de inmediato?

Sabes que Dios está en el asunto, pero estás bajo la impresión de que a Dios le hace falta tu asistencia, para acelerar el proceso de la respuesta a tu petición. No debemos perder de perspectiva que Dios tiene varias formas de contestar: “Sí” No y Espera.

De algo podemos estar seguros, los pensamientos de Dios son pensamientos de bien y de paz. Si recibiste la respuesta que esperabas, dale gracias a Dios. Si la respuesta fue NO, dale gracias a Dios y si la contestación parece ser “espera”, mantente firme y… ¡ESPERA!

Dios sabe por qué y cuándo es el momento oportuno para todo. No aniquiles tú mismo la oportunidad de aprender a volar, de desarrollar tu capacidad al máximo por querer hacerlo antes de tiempo.

Un matrimonio en problemas: analiza tus acciones, ora a Dios y espera, Su respuesta será sabia (la que sea) ‘

Noviazgo contemplando matrimonio: analiza la relación, ora a Dios y espera, Su respuesta será sabia (la que sea)

Problemas en tu trabajo actual: analiza tus opciones, ora a Dios y espera, Su respuesta será sabia (la que sea)

Quiere ser misionero: analiza la responsabilidad, ora a Dios y espera, Su respuesta será sabia (la que sea)

Sin importar cual sea tu petición, tu meta o tu propósito, Dios -que es omnipotente, omnipresente y omnisciente tal vez NO te dé justo lo que pediste, ¡pero de cierto te digo que te dará justo lo que necesitas!

¡A Dios sea la gloria!

Pensamiento: ¡Dios NO quiere que aprendas a arrastrarte en el peregrinaje de tu vida terrenal! ¡Dios quiere que aprendas a volar bajo su sabia disciplina!

OREMOS: Pidiendo sabiduría y discernimiento para que aprendamos a actuar bajo el tiempo de Dios y no bajo el nuestro.

Mis oraciones quedan junto a las de ustedes,

Nancy García-Casillas

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