¿Cómo Orar por los Hijos Según La Biblia?

Las siguientes son escrituras bíblicas que puede ayudarlos a orar por sus hijos.

1. Oren por su relación con Dios

Que ellos puedan llegar a comprender cual es la anchura, profundidad y la altura del amor de Cristo que excede a todo conocimiento. Efesios 3:18-19 Efesios 2:13-14 y 17

Que conozcan a Cristo desde la infancia. 1 Timoteo 3:15

Que permitan que Dios obre en sus vidas y lleve a cabo sus propósitos en ellos.

2. Oren por sus relaciones familiares

Que obedezcan a sus padres, pues esto agrada a Dios. Proverbios 1:8-9

Que acepten la disciplina y se beneficiarán de ella. Proverbios 3:11-12 3.

Oren por las amistades.

3. Que sepan escoger buenos amigos, que los animen en el Señor y que se mantengan lejos de amistades dañinas que los aparten del buen camino

Proverbios 1:10

Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas.

Eclesiastés 4:10

Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.

Que sean firmes en sus convicciones y resistan la presión de sus compañeros.

Efesios 4:14

para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,

4. Oren por su protección

Contra el maligno Juan 17:15

Contra las drogas, el alcohol y el tabaco Proverbios 20:1

Contra el abuso sexual Lucas 17:12

Contra la fornicación 1 Corintios 6:18-20

Contra todo peligro, accidentes y enfermedades Filipenses 4:6

Salmo 91

5. Oren por su futuro

Que sean sabios en la elección de sus compañeros; orar por la persona que se va a casar con sus hijos, que sea cristiano y que se mantengan puro hasta el día de su matrimonio. Proverbios 19:14

Que sean sabios a la hora de elegir su carrera. Proverbios 3:6

Que sean sabios en el uso de los dones, talentos y habilidades que Dios les ha dado. Mateo 25:21

6. Sugerencias de escrituras para orar por los maestros de sus hijos

Colosenses 1:9-11

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual,

para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;

fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad.

Colosenses 2:6-8

Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;

arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

Efesios 1:17-19

para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,

alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.

Efesios 3:18-19

seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,

y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

Efesios 4:1-3

Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,

con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

2 Timoteo 2:24-25

Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido;

que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad,

Tere Garcia