¿Pagar por nuestros pecadosí

Arrepentíos, y creed en el evangelio. Marcos 1:15.

¿Menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Romanos 2:4.

La senda que lleva a Dios pasa por el arrepentimiento. Jesús lo ilustró claramente mediante la parábola «del hijo pródigo» (Lucas 15). Es la historia de un joven que reclamó su parte de la herencia, luego dejó la casa paterna y derrochó todos sus bienes viviendo en libertinaje. Pero cuando no le quedó nada, ?volviendo en sí?, se dijo: ?Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo?.

El arrepentimiento es ante todo una vuelta; una vuelta a lo que es verdadero, cuando tomamos conciencia de la realidad del pecado; una vuelta a Dios confiando en su bondad. Él conoce toda nuestra historia; por eso nosotros, pobres pecadores, apelamos a su misericordia.

Por desdicha existe una imitación del arrepentimiento. Al apiadarnos de nuestra condición, quisiéramos compensar por medio de buenas obras o aun por sufrimientos el mal que cometimos. Un amigo que tenía grandes problemas decía: ?Ves, así pago un poco por mis pecados. Pero Dios no pide que nos castiguemos a nosotros mismos.

El arrepentimiento es un cambio radical, una reorientación. Conduce al hombre a juzgar su estado pecaminoso y las faltas cometidas como Dios los juzga. Nos permite tener la misma apreciación que Él en cuanto a nuestro estado.