Devocional-Cristiano – Señorío universal

Por lo cual Dios le exaltó hasta lo sumo,y le dio un nombre que es sobre todo nombre,para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,y en la tierra,y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Filipenses 2:9-1.

El Hijo de Dios, creador de los cielos y de la tierra, se despojó a sí mismo? (Filipenses 2:7). ¡Qué misterio! Ser todo, saber todo, poder todo, y sin embargo hacerse hombre, criatura frágil y con limitaciones para acercarse al hombre y hablarle del amor de Dios Jesús, el Hijo de Dios que vino a la tierra en medio de los humanos, habría podido colocarse en la cumbre de la escala social para dirigir con mano firme y alta competencia el destino de la humanidad. Pero se humilló a sí mismo, escogiendo la compañía de pobres y humildes.

Adán y Eva desobedecieron cuando fueron colocados en un huerto de delicias. Jesús fue perfectamente obediente en un entorno cuya hostilidad no dejó de crecer a medida que él hacía el bien. Nada lo apartó de la obediencia a la voluntad de su Padre, ni siquiera la muerte de cruz donde esa obediencia brillo incomparablemente.

Tan entera consagración a la voluntad del Padre y tan grande sufrimiento para traer el amor divino a los hombres conducen al Por lo cual de los versículos de la fecha. Como reconocimiento por su humillación y por su cruz, Dios colocó a Jesús en la más alta posición, pero aún está oculto a nuestros ojos naturales. Debemos creer en él para ser salvos, reconocerlo como Señor y rendirle gloria, sin aguardar que aparezca a los ojos de todos. Entonces será demasiado tarde.

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