La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios,
 
1 Corintios  1:18
 
 
       Un alpinista narra: –Con un amigo escalábamos una montaña en los Alpes. Nos equivocamos en el camino, y cuando fue mi turno de tomar la delantera, de repente me encontré frente a un precipicio. Era imposible seguir adelante: 300 metros más abajo centelleaba un lago en el que se reflejaban las altas cimas. Una caída habría significado la muerte. Retroceder era igualmente peligroso. Entonces, teníamos que continuar. Nos resultaba difícil ver en qué podíamos apoyarnos. Descubrimos una pequeña elevación en la roca, pero estaba demasiado lejos como para alcanzarla con un paso. Nuestra única opción era saltar. Esto parecía una locura. Ningún alpinista razonable hace semejante cosa. Pero teníamos que arriesgarnos. El salto salió bien y me abracé fuertemente a la saliente rocosa. Mi compañero hizo lo mismo. El peligro de muerte había pasado; sanos y salvos alcanzamos la cima.

       Esta experiencia se parece a mi vida. Yo había elegido el camino equivocado hasta que descubrí que estaba perdido. No podía volver atrás ni deshacer lo ocurrido. Seguir adelante me habría llevado a la perdición. Pero encontré un punto de apoyo seguro: la cruz del Señor Jesucristo. A primera vista esto parecía una locura, así como lo llama la Biblia. Pero, fue mi salvación por el poder de Dios. Amigo lector, ¿no quiere arriesgarse a dar el salto? Acuda a Jesucristo. Haga como el ciego, de quien se dice: " Arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús" (Marcos 10:50).




Santos Discípulos..

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