Sr. Palau:

Siempre estoy triste. El sol nunca brilla en mi corazón. ¿Por qué no puedo encontrar la felicidad que tanto anhelo, y que tantos millones parecen haber hallado?

Respuesta:

La verdad es que no estoy de acuerdo con usted. No todas las personas en el mundo han encontrado la alegría, ni la felicidad en el corazón. Le quiero decir que, lamentablemente, hay millones en todo el mundo en su misma situación. Sin embargo, es posible ser feliz, es posible que el sol sí brille, que su corazón esté contento.

¿Sabe usted que el secreto de la felicidad es conocer al Creador, a Dios, nuestro Señor? La Biblia dice: "Alégrense en el Señor en todo tiempo. Repito, alégrense" (Filipenses capítulo 4).

Sí, la persona puede estar alegre, pero hay que alegrarse en nuestro Dios, nuestro Creador, el único Señor de los cielos y la tierra, quien envió a su Hijo Jesucristo para salvarnos del pecado y la condenación.

¿Conoce usted a Cristo en forma personal? Si usted quiere que el sol brille en su corazón, tendrá que conocerle como su Salvador íntimo y personal, establecer amistad con El y conocerlo en su alma y espíritu.

Pero, ¿de dónde viene la alegría en el corazón, ese brillo, ese sol que ilumina el alma y aleja las tinieblasí La Biblia nos da el secreto. En el libro de Gálatas capítulo 5, encontramos estas palabras: "Lo que proviene del Espíritu de Dios produce amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio; no hay ninguna ley en contra de cosas como éstas".

Sí, el amor, la alegría, la paz, todo esto viene de tener a Cristo en el corazón. Porque cuando le recibimos por fe, El perdona nuestros pecados, de modo que nuestra conciencia tiene paz con Dios. El quita nuestras cargas. Dijo Jesús: "Vengan a Mí, todos los que están trabajados y cargados, que YO los haré descansar" (San Mateo capítulo 11).

En otras palabras, Cristo toma nuestras culpas, y las cargas se hacen más livianas porque El nos ayuda a sobrellevarlas y a resolverlas. Cuando Cristo entra al corazón, nos da el Espíritu Santo, que es la tercera persona de la Trinidad, y la Biblia dice que el fruto y el resultado de tener el Espíritu Santo es amor, alegría, paz; y no hay ninguna ley que pueda frenar la felicidad de su corazón.

Reciba a Cristo, ábrale el corazón, y El hará brillar el sol en su corazón, y la alegría será suya.

Luis Palau


Carlos Vargas