Buscad las cosas de arriba,
donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Colosenses 3:1.

El Señor, después que les habló,
fue recibido arriba en el cielo,
y se sentó a la diestra de Dios.

Marcos 16:19.

Cristo sentado a la diestra de Dios

       En la epístola a los Hebreos hallamos cuatro pasajes en los que Jesús es presentado “sentado” a la diestra de Dios:

       – Al comienzo (Hebreos 1:3) aparece en toda su gloria: es el Hijo, el Heredero de todas las cosas, el Creador del universo y el Redentor. Poseyendo todos estos títulos, después de la obra cumplida en la cruz, volvió de la tierra y se sentó en toda la dignidad de su persona “a la diestra de la Majestad en las alturas“:

       – Luego es mostrado ejerciendo el oficio de sumo sacerdote y sentado “a la diestra del trono de la Majestad en los cielos” (8:1). En otros tiempos el sumo sacerdote israelita entraba cada año en el templo, donde Dios estaba presente. No hacía sino entrar y salir, y mientras estaba en el interior permanecía de pie. En cambio Cristo ejerce permanentemente su servicio de intercesión a nuestro favor en el santuario del cielo. Él está sentado, posición de reposo, estabilidad y dignidad:

       – “Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (10:12): es el testimonio dado a la perfección de su obra. No necesita ser renovada y tampoco se le puede agregar nada:

       – Cristo “sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (12:2), sobresaliendo de esta nube de testigos citados en el capítulo 11 por Su andar perfecto en un mundo hostil.