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DIETAS ERRONEAS, PRIMA PARTE


QUERIDAS HERMANAS EN cRISTO, AQUI LES PONGO ESTO QUE ENCONTRE MUY BUENIO, YA QUE A VECES POR NUESTARS LIBRITAS DE MAS COMENZAMOS CON LAS DIETAS QUE ESCUCHAMOS SIN SABER EN REALIDAD SIN ESTAS NOS SATISFACEN O NOS BENEFICIAN.

LES SALUDO EN EL AMOR DE CRISTO

 

 

 

Dietas Erróneas (I)

Cada día aparecen gran cantidad de dietas erróneas que son seguidas con fe por muchos incautos y que, no sólo no producen una pérdida de peso adecuada, sino que pueden ser perjudiciales para la salud.
1. Dieta hídrica
2. Dietas muy bajas en calorías
3. Dieta Atkins
4. Dieta Montiñac
5. Dieta de Hollywood
6. Dieta macrobiótica

  1. Dieta hídrica
Consiste en ingerir solamente agua y complejos de vitaminas y minerales. En esta dieta, la glucosa que necesita el cerebro será extraída del glucógeno (un tipo de hidrato de carbono) almacenado en el hígado.

Tras los primeros días, las reservas de glucógeno se agotan y el cerebro obtiene los 100 gramos de glucosa que necesita al día a partir de las proteínas.

Los músculos y otras partes del organismo obtienen la energía quemando grasas en un proceso que genera acetona, que es una sustancia que quita la sensación de hambre.

El uso de las proteínas, que son la materia plástica de los músculos y de otras partes del organismo, hace que éstos sufran un deterioro en su estructura y en su función, siendo especialmente peligroso cuando afecta al músculo cardiaco .

El metabolismo basal, que serían nuestras necesidades calóricas si no realizásemos ninguna actividad, se reduce y se tenderá a disminuir la actividad física. Si se sigue insistiendo en la dieta hídrica, riesgos de fallos musculares, sobre todo del corazón, que puede ocasionar la muerte del paciente

Cuando se abandona la dieta a tiempo se recuperará el peso perdido, pero la recuperación del músculo es más lenta y difícil, sobre todo cuanta más edad tiene el paciente.

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  2. Dietas muy bajas en calorías
Se conoce con el nombre, en general, de VLCD (Dieta muy baja en calorías). Aportan de 400 a 600 calorías al día y se comercializan en forma de polvo, barritas o batidos.

– Incluyen las proteínas necesarias para evitar los daños ocasionados al organismo por falta de proteínas, pero aporta pocos hidratos de carbono, por lo que la energía que necesitamos se obtiene quemando grasas, con el consiguiente aumento de la acetona (cuerpos cetónicos).

Carecen de fibra que deberá ser administrada aparte para evitar el estreñimiento.

– Deben ingerirse siempre con 2 ó 3 litros de agua al día.

– Con frecuencia se produce un aumento del ácido úrico, que ha de ser tratado con medicamentos.

– Al aportar una cantidad tan pequeña de calorías el organismo, se reducen las necesidades de energía y se gasta mucho menos, lo que impide que la reducción de peso sea tan espectacular como cabría esperar.

– Por todo esto, este tipo de dietas debe utilizarse solamente cuando existan circunstancias especiales que aconsejen un rápido descenso del peso (insuficiencia respiratoria, apnea del sueño..) y siempre controlado por un médico.

No se debe utilizar cuando se tenga alguna enfermedad, como por ejemplo, insuficiencia cardiaca, renal o hepática o que haya tenido alguna vez algún infarto de miocardio, o trombosis cerebral, etc.

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  3. Dieta Atkins
Es una dieta de las llamadas disociadas, que prohíbe mezclar los hidratos de carbono y las grasas, ya que afirma que los hidratos de carbono impiden que las grasas se quemen.

Permite comer todo tipo de grasas y en la cantidad que se desee, repartidas a lo largo del día en seis comidas. Así, permite todo tipo de carnes, embutidos, huevos, pescados y mariscos (excepto ostras, almejas y mejillones), quesos semicurados y curados, mantequilla y margarina, manteca de cerdo, cortezas de cerdo, mayonesa, nata, paté, aceitunas, aceite y verduras.

Es una dieta rica en grasas y muy pobre en hidratos de carbono, por lo que es una dieta que puede producir acetona (cetogénica). Tiene como única ventaja que reduce el apetito. En cambio, los inconvenientes, que son numerosos, la convierten en una dieta peligrosa:

– Aumento del ácido úrico derivado de la quema de proteínas.

– Aumento del colesterol debido a la gran cantidad de grasa que se toma, y como consecuencia posibilidad de producir problemas cardiovasculares.

– Problemas de vesícula y estreñimiento.

En un primer momento la pérdida de peso se hace utilizando el glucógeno almacenado y eliminando agua. A partir del tercer y quinto día las reservas de glucógeno se agotan por lo que el cerebro obtendrá su energía de quemar proteínas, desgastando los musculos, y grasas, produciéndose acetona (cuerpos cetónicos), que a su vez ocasiona la halitosis.

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  4. Dieta Montiñac

Es prácticamente igual a la de Atkins, prohibiendo mezclar las grasas con los hidratos de carbono, pero permite tomar ciertas cantidades de bebidas alcohólicas (un vaso de vino con las comidas). Se basa en no considerar las calorías de los alimentos, sino su índice glucémico (capacidad de elevar la glucosa en la sangre).

Distingue dos tipos de alimentos:

Alimentos con "glúcidos malos", que son los que tienen índice glucémico alto (elevan mucho el azucar en la sangre). Son las patatas, zanahorias, miel, chocolate, azúcar, bebidas dulces, pan blanco, harina refinada, arroz descascarillado, frutos secos.

Alimentos con "glúcidos buenos" (elevan poco la glucosa en la sangre). Son el arroz integral, cereales completos, guisantes, legumbres, fruta fresca, chocolate amargo, etc.

Según esta dieta, los alimentos se pueden freír (sin rebozar) y recomienda tomar la fruta fuera de las comidas y nunca de postre. Esta dieta hace énfasis en evitar los "glúcidos malos" pero, paradójicamente, permite tomar libremente carnes rojas, pescado, huevos, fiambres, quesos grasos, etc.

El exceso de estos alimentos produce aumento del colesterol, los triglicéridos y el ácido úrico, con las consiguientes repercusiones negativas sobre el sistema cardiovascular.

Las dietas de Montiñac o de Atkins se conocen también por otros nombres, pero todas tienen en común el permitir la ingesta libre de carnes, pescados, fiambres, leche, huevos, etc. y prohibir el pan, las pastas, los cereales, las patatas y restringir la fruta.

Son dietas muy desequilibradas con las que se pierde peso rápidamente. Los problemas surgen al cabo del mes, ya que la pérdida de peso se convierte en mínima. Surge entonces la necesidad de ingerir hidratos de carbono con el consiguiente aumento rápido de peso, ya que se hace de forma descontrolada.

Además se produce una mayor retención de agua y la sensación por parte de las personas de que son los hidratos de carbono los culpables del aumento de peso. La no limitación de alimentos grasos puede provocar problemas en los vasos sanguíneos y el corazón.

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  5. Dieta de Hollywood
Es una dieta de menos de 1.000 calorías, con pocos hidratos de carbono y muchas proteínas, de modo que el 90% de la energía procede de éstas. El exceso de proteínas sobrecarga al riñón, elevando, además, los niveles de ácido úrico.

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  6. Dieta macrobiótica
Sigue la filosofía del Ying y el Yang y no es más que una forma extrema de vegetarianismo. Clasifica los alimentos en alimentos ying o pasivos y alimentos yang o activos.

Dentro de los ying se encuentran las frutas y verduras y dentro de los yang, los cereales.

Existen en este sistema hasta 10 dietas. Las primeras cinco tienen cantidades decrecientes de origen animal como carnes, pescados, huevo, leche y queso. Las otras cinco son exclusivamente a base de vegetales con cantidades ascendentes de cereales y la correspondiente disminución de los vegetales.

Este tipo de dietas plantea los mismos problemas que las vegetarianas (ya que no deja de ser una dieta vegetariana) pero a medida que disminuyen los vegetales en pro de los cereales, también se produce una disminución de la calidad de las proteínas al no poder mezclar vegetales con cereales, que es una forma de obtener proteínas de calidad.

Este déficit de proteínas produce pérdida de masa muscular. Las dietas con cantidades mayores de cereales y mínimas de vegetales son deficitarias en vitaminas A, D, E, B12 y en calcio, hierro y cinc.

Además, recomienda una importante reducción del consumo de agua, con la consiguiente deshidratación que puede provocar enfermedades como una insuficiencia renal.

Dra. Dª. Ana María Roca Ruiz

Médica y Odontóloga – Máster en Nutrición

Puleva Salud

 

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