Los malos hábitos deben ser cambiados con determinación y con la ayuda de Dios. Está en la Biblia, 1 Juan 3:9, “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.

Los malos hábitos no merecen misericordia. Está en la Biblia, Deuteronomio 12:2-3, “Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar”.

Llene su vida con buenos hábitos. Está en la Biblia, Tito 2:7, “Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad”.

Forme el hábito de enfocar sus pensamientos en las cosas buenas. Está en la Biblia, Filipenses 4:8, “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.

¿Qué buenos hábitos podemos iniciar y mantener? Pagar el diezmo es un buen hábito para desarrollar. Está en la Biblia, Deuteronomio 14:22, “Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año”.

Jesús desarrolló un hábito de adoración que debemos imitar. Está en la Biblia, Lucas 4:16, “Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer”.

El orar es un hábito valioso. Está en la Biblia, Mateo 6:5, “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”.