Aveces la mejor respuesta es el silencio

   

“Mar, ¿qué estás hablando?
-Una pregunta eterna.
.Tú, cielo, ¿qué respondesí
-El eterno silencio”( Tagore).

Si estás al lado del mar mientas lees y meditas estos momentos de paz, te ruego que contemples su superficie bañada pr el sol o por la luna que riela durante la noche.

El mar, criatura inmensa, las más grande que puebla nuestro planeta, es obediente a la ley del Creador.
Su contemplación serena tu nerviosismo; eleva tu pensamiento y el surtidor de tu alma a la misma eternidad.

La respuesta a tu pregunta está contestada con la prudencia y la bondad del mar en su quehacer diario de ir y venir a la tierra para besarla y refrescar sus orillas sedientas.
La segunda pregunta, aunque no estés en el mar, sí que, desde tu ventana, puedes asomarte al universo y admirar sui infinita grandeza.

Observa cada estrella. Visita, si puedes, algún observatorio astronómico. Te sentirás pequeño ante tanta inmensidad, variedad y magnitud de estrellas.
Detente en la Osa Mayor o Menor. Desde hace millones de años siguen las reglas fijas que el Creador les impuso desde el momento de su creación.
Y, bajando a tu mundo interior, toma conciencia de que tú eres infinitamente más grande que ellas. Tu vida no acaba ni termina como el firmamento. Tiene una prolongación en otra tierra nueva y en otros cielos nuevos, de los que habla Dios en su libro sagrado.

¡Vive hoy feliz!

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