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¿Tienes Sueños o… ¿Sueño?

Los Sueños de Dios en Ti. ¿Qué dice La Biblia?

Disculpa que recién te escriba, pero esta es una buena oportunidad para no desaprovecharla:

Como todo ser humano, nos caracterizamos por ANHELAR algo en esta vida. Algunos por ahí tal vez sin muchos de esos ANHELOS que todos los llamamos “SUEÑOS”. Pero en gran o pequeña medida todos los tenemos.

No sé si te hayas dado cuenta, pero nuestros padres terrenales tienen siempre anhelos para nosotros que somos sus hijos. Ellos siempre nos aconsejan basándonos en aquellos deseos paternales que tienen hacia nosotros.

Así también el Padre que está en los cielos tiene pensamientos de bien y no de mal, son pensamientos de paz, son planes para darnos un buen futuro y una esperanza (Jeremías 29:11). Solo que aveces nos cuesta comprender todo lo hermoso que ha dispuesto para nosotros, y queremos buscar ese “bienestar” basándonos en nuestro propio esfuerzo.

Ten en cuenta también que hay alguien empeñado en que lo que Dios anhela para ti, no se realice. Satanás utilizará todos los medios habidos y por haber para destruirlos. Ten cuidado, no juegues con tus sueños, no los compartas con nadie. Porque puede que esos sueños terminen en manos equivocadas y te quedes dependiente de por vida.

Por eso Proverbios 4:23 dice: Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida. 

Menciona la palabra CORAZÓN, porque es ahí donde solemos guardar lo más valioso de nuestra vida. Así el Señor nos “programó” para cumplir lo que Él desea.

Cuídate porque tus SUEÑOS se pueden convertir en SUEÑO y pereza. Al final te quedarás dormido hasta que despiertes en la desgracia lejos de los brazos amorosos de DIOS.

Tarde o temprano llegará el momento de ya NO ESCOGER el sueño hacia el que vamos a ir. Será el tiempo de CORRER hacia esa meta que Dios ha puesto en tu corazón, y solo dependerá de ti en que ese anhelo sea bueno o malo.

Cuando llega la hora de CORRER hacia aquel sueño que hay en tu corazón, tendrás que alejarte de todo aquello que impida su realización. No toda la vida estaremos junto a los amigos con quienes hemos compartido tantas lindas experiencias. Porque todos tenemos diferentes ANHELOS, tampoco permanecerás siempre en el mismo lugar, sino que cuando llegue la hora de movilizarte, tendrás que hacerlo SOLO porque no es una decisión colectiva, sino PARTICULAR.

Hay una manera de alcanzar esos sueños y esta es: Enderezando las sendas por donde andamos; allanando todos nuestros “caminos”, y una vez que enderezas tienes que evitar desviarte a la derecha o a la izquierda porque tú has decidido apartarte de la maldad. Proverbios 4:26-27.

Tú mejor que nadie conoces si el camino por el que estás andando es el camino por el cual tu Padre quiere que transites. Pero si no lo es, ten cuidado, porque esos “sueños” pueden terminar convirtiéndose en pesadillas.

Personalmente ha llegado un momento de tomar una decisión que es parte del proceso para realizar mis metas en el Señor. Pero porque los demás se queden, no tengo que quedarme. Porque otros no quieran hacer lo que yo quiero, no lo voy a dejar de hacerlo. Si no que tengo que CORRER con o sin los demás.

Aún recorren por mi mente las palabras de Proverbios 4:25: Pon la mirada en lo que tienes delante; fija la vista en lo que está frente a ti.” No es nada fácil, pero no nos podemos quedar en el lamento o el pesar, si no tenemos que seguir corriendo.

Lo que me motiva a levantarme cada vez que tropiezo y caigo, es aquel PENSAMIENTO que mi Padre tiene para mí, y aunque algunas veces herido tendré que seguir perseverando porque en la CIMA, el SEÑOR ha dispuesto mi “éxito”, esa victoria como un hijo realizado.

¡Habrá amigos que se queden, deseos que tengas que dejar, pensamientos que tendrás que borrar de tu mente, pero SIGUE. ¡Persevera porque ese NO es el sueño de todos si no es TUYO, solo TUYO y de NADIE MÁS! ¡Dios te “programó” ASÍ, pero SIGUE NO TE DETENGAS!

[2 Corintios 4:8-10] tengo un tesoro en vasija de barro para que se vea que tan sublime poder tiene Dios y no nosotros. Por eso aunque paso por luchas, dificultades, no me desanimo. Tengo preocupaciones, pero no pierdo la calma. La gente me persigue, pero Dios no me abandona. ¡Me hacen caer, pero no me destruyen!

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