La máquina de culpabilidad

La culpa, es una parte tan integral de nuestra cultura que, desde la educación, pasando por la crianza de los hijos y el enfrentamiento a los problemas laborales, hasta llegar a los códigos de justicia, gran parte de la vida social se maneja sobre la base de este sentimiento.

Desde niños ( “no pongas triste a la mamá”, y “tanto que trabajo por ti”, y “los niños buenos se comen toda la sopa”, y “tu única obligación es sacar buenas notas”) la personalidad social se va moldeando de culpa en culpa.

El Dr. Wayne W. Dyer, explica así el funcionamiento de la maquinaria de la culpa: “…Alguien emite un mensaje destinado a recordarte que has sido una mala persona por algo que dijiste o no dijiste, sentiste y no sentiste, hiciste o no hiciste. Tú respondes sintiéndote mal o incómodo en tu momento presente. Tú eres la máquina de la culpabilidad. Un aparato que respira, habla, camina y reacciona con cargas de culpabilidad cada vez que le echan el combustible apropiado. Y debes estar bien aceitado si has estado totalmente inmerso en nuestra cultura que es una cultura productora de culpas”.

Ahora, si bien es cierto que, manejada socialmente, la culpa produce el efecto de programar a los individuos dentro de los valores aceptados por la sociedad, también es verdad que la culpabilidad no sólo es una preocupación por el pasado, también es la inmovilización del momento presente en aras de un suceso del pasado
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Identificar ya mismo las programaciones negativas recibidas en el pasado, identificar ya mismo tus sentimientos de culpa, es el principio de tu liberación, de una vida más feliz y de una existencia más próspera. S.V.

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