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Dos Mundos: El Mundo Y La Iglesia de Jesús

LOS DOS MUNDOS SEGÚN LA BIBLIA

En el principio Dios creó los cielos y la tierra. Génesis 1:1-2 Dios creó el mundo para servicio del hombre, pero el hombre bajo pecado, en su afán de hacerlo más habitable y cómodo, lo ha estado destruyendo, de tal manera que el ser humano ya no puede vivir en él.

Hay otro mundo que fue creado. Así como Dios creó el primero para que viva el hombre-humano, el Señor Jesús creó otro “mundo”: Edificaré mí Iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Mateo 16:18

Este nuevo mundo que es La Iglesia, es para que viva el hombre-espiritual. Hombres que fueron rescatados del primer mundo que está bajo maldición, para que allí crezca con seguridad, sea Discipulado, sea equipado y madure para el servicio de Dios; bajo un Ministerio santo y comprometido con el reino de Dios.

Así como el primer mundo está siendo deteriorado por el primer depredador que es el hombre, también este que edificó el Señor Jesús está siendo corrompido por otro tipo de depredador que es el hombre religioso, en su afán de hacer este Tabernáculo de Dios también más cómodo que el sistema de vida espiritual que demanda Dios, convirtiéndolo en un Sistema Religioso.

Pero así como hay guerreros que se han levantado luchando contra la corrupción del planeta Tierra, también creemos que el Señor está levantado hombres que luchen contra esta corrupción religiosa que han introducido hombres indecentes en el mundo espiritual de La Iglesia.

Hombres que han sustituido lo santo por la apostasía, el legalismo, el tradicionalismo, las falsas doctrinas, la mentira por la verdad, la carnalidad, el yugo desigual que está destruyendo la vida de la juventud cristiana, falsos cristos, múltiples herejías y fuego extraño.

Como dice Isaías 50:11 He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas, andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis.

Algún día esta Tierra será redimida convirtiéndose en nuevos cielos y nueva tierra. Isaías 65:17.  Pero nosotros como líderes sabemos que la Iglesia antes tiene que será presentada a Cristo, Pablo la describe como una Iglesia gloriosa, sin mancha ni arruga; santa, libre de corrupción.

Solamente que será la Iglesia que Jesucristo edificó, no necesitamos guerreros restauradores sin el Espíritu que cambalachean lo espiritual por el conocimiento terrenal, la revelación por la homilética, la hermenéutica y la teología; los dones del Espíritu por las habilidades, cualidades, aptitudes y capacidades naturales y humanas; que llenan la iglesia de efectos espirituales en su desesperación por hacer creer que el Espíritu Santo los está visitando.

¿A cuál de los dos grupos pertenecemos? 

Al depredador religioso que está colaborando de diversas maneras, al deterioro y corrupción del mundo que edificó Cristo con su sangre, o a los hombres que el Señor está levantando para combatir esa corrupción introducida por hombres con apariencia de fidelidad y de piedad. 

¿Estamos gimiendo por Su Iglesia que él edificó con su propia sangre, o por la que nosotros hemos edificado?

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