Devocionales Cristianos – Mayor que el Everest


Después de muchos intentos por parte de diversos países, finalmente la expedición británica pudo llegar en 1953 a la cumbre del Monte Everest, de 8840 m de altura. Tuvieron que soportar toda clase de peligros: profundas grietas, laderas casi verticales, fríos, vientos helados.

La hazaña requirió mucho entrenamiento, mucho esfuerzo y mucho dinero. Llegaron a la cima solo el ingles Edmundo Hillary y el nepalíes Tenzing. Este escribió luego un libro, en el cual narro la historia fascinante de la ascensión. Allí cuenta que debió entrenarse llevando en el hombro pesadas bolsas de piedra y haciendo ascensiones menores.
Y cuando llegaron a la cumbre, solo permanecieron en ella ¡quince minutos! En seguida debieron descender. Tanto esfuerzo y tanto riesgo por ¡solo quince minutos!

Efímeras como esta son las alturas que alcanza el hombre, por las cuales recibe honores, fama, condecoraciones y dinero.

Tras la fiel carrera cristiana, Dios promete una recompensa mucho mayor. Nos espera la cumbre de la gloria celestial, para estar allí no unos pocos minutos, sino por la eternidad sin fin junto al Redentor.
Vale la pena hacer los preparativos para llegar a esa cumbre de la casa de Dios.