Devocional – LA ASCENSIÓN




Lectura: Hechos 1:11-11

Las repetidas apariciones de Jesús después de Su muerte y resurrección produjeron tanto gozo en Sus seguidores que probablemente ellos querían que las visitas continuaran indefinidamente. Pero, a los 40 días después de Su resurrección, tras haberles dado a Sus discípulos las instrucciones finales, Jesús ascendió lentamente y una nube le ocultó, perdiéndose de vista. Jesús pudo haber desaparecido instantáneamente, tal y como lo había hecho anteriormente (Lucas 24:31).

Pero eligió ascender de manera visible para dejar impreso en Sus seguidores que este era el final de Sus visitas. Su presencia corporal pronto sería reemplazada por «otro Ayudador», el Espíritu Santo prometido en Juan 14:16. La ascensión de Jesús marcó el amanecer de una nueva era.

En Su cuerpo humano glorificado, el Señor Jesús ascendió, entró al cielo, se sentó a la diestra del Padre, envió al Espíritu Santo (Juan 14:16-18; Hechos. 2:33) y ahora intercede por nosotros (Romanos. 8:34; Hebreos 7:25). Él impregna todo el universo con Su presencia espiritual y Su poder (Colosenses 1:15-23; Efesios 4:10).

Un antiguo escrito dice que Jesús ascendió corporalmente al cielo «para nuestra entrada asegurar y nuestra morada preparar». Es verdad. Pero también es verdad que, como Dios, Él siempre está espiritualmente presente con nosotros y lo estará «hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20). ¡Qué maravilloso Salvador tenemos!
Jesús se fue para que el Espíritu Santo pudiera venir a quedarse.

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