La Madre y la Mentira

Un pequeño niño preguntó a su madre: “Mamá, que es una mentira”? Su madre contestó: “Hijo, una mentira es una abominación al Señor… pero un auxilio muy bueno en momentos de necesidad”. Es triste constatar que con frecuencia enseñamos un imagen semejante a nuestros hijos.

Seamos cuidadosos con las enseñanzas de nuestros labios.

No existe mentira buena o necesaria. La mentira siempre es prejudicial en la formación de los hijos y en la comunión con Dios. La madre sirve de modelo para los hijos y, si ella ayuda a los hijos a construir un carácter edificado en la verdad, ciertamente les verá alcanzando el éxito en la sociedad y las bendiciones que el Señor derramará sobre sus vidas.

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