Devocional Cristiano “Y volver, volver… volver”


Y cuando tú y tus hijos se vuelvan al Señor tu Dios y le obedezcan con todo el corazón y con toda el alma, tal como hoy te lo ordeno, entonces el Señor tu Dios restaurará tu buena fortuna y se compadecerá de ti Deuteronomio 30:2-3

Dios siempre quiere hablarnos directa y claramente por medio de su Palabra, sólo tienes que abrir la Palabra Santa y encontrarás capítulos, versos, frases enteras, y hasta una sola palabra que bastará para ser confrontado con él.


Esto me pasó hace una semana, que me encontré con la palabra “volver” desde que la leí escuché la voz dulce de mi Padre Celestial diciéndome a mi corazón, “vuelve a mí”.

Pero hay decenas de capítulos donde la palabra “volver” se repite y entonces me he dedicado a meditar en cada una de estos versículos que me están acercando más a mi Padre y por eso quiero compartirlos contigo.

El capítulo treinta de Deuteronomio tiene un título explicador, “Bendiciones a causa del arrepentimiento” El pueblo escogido por Dios había escogido un camino diferente al que Dios le trazó, sin embargo su misericordia se volvía a extender a este pueblo terco pidiéndole que vuelva para ser bendecido.

Lo más sorprendente de este llamado: Volver, son las benéficas bendiciones que vienen al que arrepentido, decide regresar.

“Cuando tú y tus hijos se vuelvan al Señor entonces:

Restaurará tu buena fortuna.

Se compadecerá de ti.

Volverá a reunirte por donde te hayas dispersado

Tomarás posesión de la tierra que te daré

Te hará prosperar

Quitará lo pagano que haya en tu corazón

Volverás a obedecer al Señor

Te bendecirá en tu trabajo

Se complacerá de nuevo en tu bienestar”

Este fue el primer capítulo que estudié la palabra volver y estoy segura que fue voluntad de Dios que continuara porque me regaló promesas si me detenía en esta verdad.

-Pero Padre, ¿me he alejado de ti? ¿Por qué me pides que vuelva?-

Quizá mi interrogante sea la tuya…

Entonces Dios nos responde:

“Voy a escuchar lo que Dios el Señor dice: él promete paz a su pueblo y a sus fieles, siempre y cuando no se vuelvan a la necedad”.

Salmo 85:8

Es claro, si no te vuelves a Dios, te podrías volver: a la necedad.

Dios quiere que vuelvas a él, no vuelvas a repetir las actitudes de las cuales te arrepentiste y le rogaste que liberara de tu personalidad, vuelve al Padre, él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, cambia de parecer y no quiere castigarte, vuelve al Padre, vuelve a tu Salvador.

Vuélvete de todo corazón al Señor.

Te escribo con fidelidad
Martha Vílchez de Bardales

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