El DEDO Indice

A mi tío le falta un dedo.

Cuando amaneció aquel día de otoño, hace cuarenta años atrás, nadie podía imaginarse lo que acontecería durante las últimas horas de la jornada. El escenario: una fábrica de la industria metalúrgica. El producto: cochecitos (carritos) para bebés. Los protagonistas: una máquina denominada balancín y un joven operario llamado Jorge.

“Todo ocurrió en un instante” – dijo en cierta ocasión. “No sé si fue producto de una distracción o de la inexperiencia. Pero de un momento para el otro sucedió aquel triste accidente; en un abrir y cerrar de ojos sentí un dolor que aún hoy me es imposible describir con palabras”.

Al anochecer de aquel día de otoño, alrededor de cuatro décadas atrás, un obrero perdió el dedo índice de su mano derecha.

La producción se reanudó a la mañana siguiente… Las ventas continuaron su curso habitual… En los días sucesivos decenas de familias adquirieron y utilizaron los productos de aquella fábrica… ¿Mi tío? A los pocos días regresó a sus labores, llevando en su mano la marca permanente de aquella lamentable amputación accidental.

Esta historia (que me ha llamado la atención desde mi niñez) me lleva a reflexionar en un hecho que, por su simpleza, puede llegar a pasar inadvertido en nuestra consideración cotidiana: detrás de las cosas que utilizamos hay otros seres humanos cuya existencia y actividad transitan en un continuo paralelo, entremezclando indirectamente sus vidas con las nuestras a partir de elementos compartidos.

Es cierto lo que se ha dicho por allí acerca de la importancia de “amar a las personas y usar las cosas”, y que este orden no debería ser alterado. Sin embargo, en el desarrollo de una perspectiva integral de la vida, también es importante considerar a las cosas producidas por el ser humano (bienes, cultura, servicio, etc.) como una señal que nos recuerda la existencia del “otro” y de la “otra”.

Leemos en la Biblia: “Y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y de invención, y de bordado en azul, en púrpura, en carmesí, en lino fino y en telar, para que hagan toda labor, e inventen todo diseño”. Éxodo 35.35 (RVR60).

Noches sin dormir en la formación profesional del médico que nos atiende… Hombres y mujeres que perecieron en la construcción de los puentes que hoy podemos transitar… Incontables horas de ensayo detrás del espectáculo musical que hizo nuestro deleite… Mentes, corazones, manos (¡y dedos!) en este bendito collage humano que – de una forma o de otra – nos refiere a un Creador.

¡Buen Fin de Semana!

CRISTIAN FRANCO