Mirad, pues, con diligencia cómo andéis,no como necios sino como sabios,

aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Por tanto, no seáis insensatos,sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

Efesios 5:15-17.

 ¿Tiene tiempo?

 

Siempre nos quejamos de no tener tiempo. En la calle todos caminan rápidamente, los vehículos avanzan de prisa… Se quiere «ganar tiempo» o «recuperar el tiempo perdido». Nos falta tiempo, vivimos apresurados, cargados y agobiados.

 

Sin embargo, Dios distribuye el tiempo a cada uno, tanto como necesita para hacer lo que Dios aguarda de él. ¡Jesús sólo tuvo tres años para anunciar el reino de Dios y salvar a los hombres!

 

La tensión no es según la voluntad de Dios. Empecemos por tomar el tiempo para orar; nunca es tiempo perdido. Leamos la Biblia cada mañana y sólo después hagamos el plan para el día. Durante la jornada siempre hay imprevistos, pero si los aceptamos como de parte del Señor -aunque sólo fuera como lecciones de paciencia- seremos capaces de integrarlos positivamente en el día que va a desarrollarse.

 

Ya el Eclesiastés decía: “Para todo lo que quisieres hay tiempo” (8:6): – En el tiempo de la niñez se debe escuchar, obedecer y confiar en los padres: – El tiempo de la edad adulta es el tiempo de todas las responsabilidades: – El periodo de la vejez es precioso si nuestra esperanza es ver al Señor Jesús.

 

Hoy es tiempo de escuchar la buena nueva y responder al amor de Jesús el Salvador.

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