¿Conoces ese cansancio que se lleva en los hombros bajo la presión del hogar?

Pasan los años, llegan los hijos, vives tan rápido esa vida que no te das cuenta cuando éstos han crecido trayendo con ello múltiples cosas, o problemas muchas veces.
Es de esas mujeres en el hogar que nunca nadie le dice… “¡Qué rica te quedo la sopa!” …no, tan sólo comentan “¡ah! ¿cocinaste?” Sabes amada/o Dios nos invita a mirar su rostro para poder cambiar el 
nuestro.

Amada/o Dios relaja las quijadas recias y suaviza los ceños arrugados . Su toque puede evitar las bolsas que el cansancio forma debajo de los ojos , y transformar las lagrimas de desesperacion en lagrimas de paz. 
¿Y como puede ser esto?
Mediante la adoración.
Uno espera algo mas complicado y mas exigente . Quizás un ayuno de cuarenta dias o la memorización de Levitico , No. El plan de Dios es mas sencillo mujer o hombre, El nos transforma el rostro mediante la 
adoración .
Puso un cántico nuevo , alabanza a nuestro Dios.
Salmo 40-3.Seamos Sabias/os