Ilustraciones – El Arpa.

 

“De que manera tan cariñosa trata el arpista su arpa! Encuentra en ella una nota desafinada y desagradable. Estira la cuerda con el tornillo torturador, y aunque parece que va a reventar a causa de la tensión, la sacude nuevamente y se inclina con suavidad para oírla como antes, hasta que, al final, es posible ver una sonrisa en su rostro, cuando concierta con la verdadera nota.” 

 

Puede ser que Dios este trabajando contigo de la misma manera.

 

Amándote mucho más que el arpista ama su arpa. El puede encontrarte como si fueras un conjunto de cuerdas disonantes. El toca las fibras de tu corazón causándote dolor. Se inclina sobre ti con amor, golpeando y escuchando, y al oír solamente una voz áspera de queja, vuelve a tocar, mientras que su corazón sangra por ti, esperando ansiosamente de aquella tirantez; “Hágase no mi voluntad sino la tuya”; la cual es una melodía tan dulce a sus oídos como la de los mismos ángeles. 

 

El no cesará de tocar hasta que tu alma se haya mezclado con todas las armonías puras e infinitas de su propia existencia.