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¿Yo, Insignificante?

 

¿Yo, Insignificante

 

“Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor” (1 Corintios 3:8).

 

Muchas veces yo oí un amigo cristiano decir: “OH, ¿usted da clases para pequeños niñosí  veo eso insignificante.  Le gusta sufrir”.  Mi reacción, en pensamiento, para tal declaración, es: “Su modo de ver las cosas es el que es insignificante.  Si usted nunca intentó hacer el que está criticando, como puede saber la riqueza de las bendiciones que está perdiendo”.  existen pocos momentos tan preciosos cuando miras los ojos centelleantes de un niño viendo el grande pescado (construido con una botella pintada de blanco) tragando literalmente Jonás (un muñeco), y después verlo ser devuelto, intacto, sin ningún daño.  “Dios cuidó de Jonás y cuidará a mí también, si yo lo obedecezco.

Grande alegría yo siento cuando oigo la voz excitada de un chiquitín arrastrando la Madre o el padre, diciendo: “venga a ver los 10 leprosos qué Jesus curó”.  ¿Yo, una cosa insignificante?  Como mi corazón se llena de placer cuando yo oigo, de una pequeña distancia, el murmullo alto, “Mamá, aquél es mí maestro”.  El período que paso con los niños en el fin de semana es el momento más lindo, más agradable, más bendito de mi vida.  No, yo no cambiaría aquéllos momentos por una silla confortable en una sala de clases quieta para adultos.  Quien sepa, aquella clase bíblica que enseñanza pueda llevar a alguien para el Cielo.  Alguien que no podería encontrar el camino de otra manera.  Disculpe, amigo, no soy yo el insignificante.

 

A veces no conseguimos medir el grande valor de un tiempo dedicado a Dios.  Cada instante a servicio de nuestro Salvador vale más que muchas horas empleadas en la busca de grandes conquistas personales.  Cada vida transformada, cada niño edificado en el camino de Cristo, cada minuto que gastamos llevando el amor del Señor a los corazones necesitados, vale mucho más que cualquier tesoro en este mundo.

 

Su vida con Dios nunca será insignificante, su trabajo para Dios nunca será insignificante, su tiempo gastado hablando de la salvación nunca será insignificante.  Por el contrario, grande es su valor para el Señor.

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