Reflexiones Cristianas – Imitando El Padre

 

“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él” (1 Juan 3:2).

 

Un hombre salió con su hijo de cinco años para hacer unas compras en un barrio próximo a su residencia.  Despues de visitar algunas tiendas, pararon para un descanso.  El hombre se recosto en una reja, apoyó sus brazos, cruzó las piernas y se quedó contemplando las personas que pasaban en frente.

El pequeño niño intentó imitar como el padre y seguir exactamente su postura.  Miró para los pies del padre y buscó cruzar sus pies del mismo modo.  Notó como los brazos del padre estaban doblados y como la cabeza de él estaba inclinada para un de los lados y buscó imitarlo colocándose en la misma posición.

 

Aquel niño admiraba su papá y tenía un enorme placer en parecerse con él.  Quisiera andar a su lado, agarrar su mano, atender su voluntad y obedecerlo sin restricciones.  Al final, ¿que mayor felicidad podría tener que agradar aquél a quién tanto amaba.

 

¿Estamos nosotros actuando de la misma manera con relación a nuestro Padre celestial?  ¿Hemos buscado agradarlo, obedecer a Su voluntad, seguir Sus orientaciones y caminar en Su presencia?  ¿Cuando salimos a un compromiso, nuestro corazón esta lleno de regocijo por saber que nuestro Padre está a nuestro lado y qué si alegra con lo qué hacemos.

 

¿Cuando leemos que Dios es amor, buscamos amar a nuestro prójimo para parecernos con Él?  Cuando sabemos que el Señor atendía a todos con mucha simpatía y cariño, nos esforzamos para seguir su ejemplo?  ¿Cuando miramos para nuestro Salvador y contemplamos Su misericordia, apresuramosa a extender nuestras manos para bendecir un amigo necesitado Si queremos ser dignos de oír: “vinde benditos de mi Padre”, debemos seguir Sus consejos en toda y cualquier situación.

 

¿Ha buscado imitar su Padre?

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