41. Piénsalo dos veces si no puedes confiarle con el conocimiento de tu mayor debilidad.

Cada uno de nosotros contiene debilidades que nos avergûenzan. Las depreciamos. Puede ser enojo, temor o lujuria. Tu pareja está allí para fortalecerte, no para debilitarte. Si crees que es necesario esconder tus debilidades en lugar de compartirlas, puede que tengas la pareja equivocada.

42. Piénsalo dos veces si no puedes confiarle tus finanzas.

¡Esto estrecha tu campo considerablemente! No unas tu vida con alguien demasiado inmaduro como para manejar la importancia de la responsabilidad económica. Un joven me explicó, “Yo no quiero que mi prometida sepa nada en cuanto a mi dinero o ella lo gastará. Tan pronto como ella descubra que tengo dinero extra, me persuade para gastarlo usando mis tarjetas de crédito.”

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