Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones,peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;por los reyes y por todos los que están en eminencia,para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.1 Timoteo 2:1-2.

 

Una exhortación cristiana

La oración y la lectura de la Biblia forman parte de las condiciones para que una vida agrade a Dios. Los versículos del encabezamiento nos enseñan cómo y por quiénes debemos orar.

La rogativa es un insistente y vehemente llamado. La oración es la palabra generalmente empleada para designar nuestra conversación con Dios. La petición nos hace pensar en otros. La acción de gracias es la correcta actitud del que se dirige a Dios Padre o al Señor Jesucristo. No olvidemos de orar:

“Por todos los hombres”. No sólo por nosotros mismos y por nuestros allegados. Además conviene mencionar por sus propios nombres a los que conocemos.

“Por los reyes y por todos los que están en eminencia”. El bienestar de cada habitante de un país depende en buena medida de las correctas decisiones de su gobierno. La oración por esas personas es importante. Como muchas veces no son creyentes, también deberíamos rogar por su salvación.

“Para que vivamos quieta y reposadamente”. Oremos por nuestros gobernantes para que nos permitan vivir en paz. Por medio de nuestra conducta mostramos que nos sometemos “a las autoridades superiores” sabiendo que “por Dios han sido establecidas” (Romanos 13:1-7).

Que podamos seguir el ejemplo del Señor Jesús “en toda piedad y honestidad” ¡A él sea nuestra alabanza!

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