Escape del Miedo

Los que teméis al SEÑOR, confiad en el SEÑOR; El es vuestra ayuda y vuestro escudo. Salmos 115:11

En nuestro mundo cada vez más peligroso, piensa en todo aquello a lo que tenemos que temer: amenazas terroristas que no presagian nada bueno, tasas de criminalidad aterradoras, desastres naturales cada vez mayores, crisis de energía aleccionadoras . . . Dios.

Sí, Dios. ¿Irónico, no es cierto que en un mundo lleno de cosas  atemorizantes, la única fuente de nuestro refugio y seguridad es también Aquél a quien se nos manda temeré

Considera las palabras de Salomón: “En el temor del SEÑOR hay confianza segura, y a los hijos dará refugio.” (Prov. 14:26). Luego considera el versículo que le sigue: “El temor del SEÑOR es fuente de vida.”

Tratamos de evitar las cosas atemorizantes de la vida porque interrumpen nuestra paz. Pero se nos dice que vayamos hacia el temor – el temor de Dios. Para aquéllos que “teméis al SEÑOR, . . . El es vuestra ayuda y vuestro escudo” (Sal. 115:11).

Nuestra fe en Dios nos puede librar de los temores del mundo (Sal. 23:4) – pero sólo porque nuestra fe se apoya en un temor que es diferente al temor del mundo. Proverbios 29:25 dice, “El temor al hombre es un lazo,
pero el que confía en el SEÑOR estará seguro.”

Temer a Dios es percibir Su carácter de imponente. Cuando reconocemos esa grandeza y confiamos en Él, ya no queremos pecar contra Él. Dios se convierte en nuestro refugio de los temores de este mundo. En Él encontramos paz.-Dave Branon

Aquéllos que temen a Dios no tienen necesidad de temerle al mundo.
 


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