¡FELIZ 2010!

A mis diez años era un niño con bastantes ideas: algunas muy ingenuas y otras bastante disparatadas. Pero todas tenían que ver con divertirme logrando la producción de ciertos elementos. Con mis amigos del barrio hicimos de todo: carros movidos por rulemanes, pasteles caseros, muebles, ropa para nuestros muñecos “Temerarios” y hasta una “casa” de madera con techo de chapa y una “radioemisora” vecinal incluida.

Pero uno de los emprendimientos que más me llamó la atención (y en cierto sentido me desconcertó) fue el jardín que iniciamos en el fondo de la casa de mi abuela. Con la idea de vender el fruto de nuestra siembra y ganar algún dinero extra, compramos algunas semillas, las colocamos en la tierra y les echamos agua encima. ¡Pero el asunto demoró mucho más de lo planeado!

Al final, y luego de algunas semanas de cuidados intensivos, comprobamos con gran asombro que algunos tallos comenzaron a brotar… ¡y algún tiempo más tarde “cosechamos” nuestras primeras flores!

Un año nuevo se asemeja a una porción de tierra virgen dispuesta a ser labrada. La mayoría de las veces no podemos elegir qué espacio del jardín de la vida nos corresponde, pero está en nosotros la libertad para disponer los elementos necesarios para alcanzar el éxito.

Lejos de hacer las veces de “gurú” y darle una lista detallada de lo que debería hacer durante el año en curso, permítame ir un poco más allá y señalar un aspecto que muy pocos de nosotros tenemos en cuenta: si seguimos respirando, dentro de doce meses nos encontraremos nuevamente frente a otro sector del “terreno” de nuestra existencia, y tendremos que continuar labrando, cultivando y cosechando. ¡Y todo sobre la base de lo que haremos en el 2009!

La Biblia dice: “Si quieres sembrar, no te quedes mirando al viento; si quieres cosechar, no te quedes mirando al cielo. Nadie sabe qué rumbo toma el viento. Hay que sembrar en la mañana, y volver a sembrar en la tarde. Nunca se sabe cuál de las dos siembras será mejor, o si las dos serán abundantes. Acuérdate de tu Creador antes que vengan los días malos. Acuérdate de tu Creador ahora que después de la lluvia las nubes siguen cargadas”.*

Proyectemos nuestros objetivos teniendo en cuenta la continuidad de la vida, estableciendo a la vez metas cortas que nos permitan cotejar el avance o el retroceso de nuestro andar diario. ¡Que el 31 de diciembre de 2009 no nos encuentre con las manos vacías!

¡Muy Feliz Año Nuevo! ¡Buen Fin de Semana!

CRISTIAN FRANCO

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