Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud,antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento. Eclesiastés 12:1.

Prepárate para venir al encuentro de tu Dios.Amós 4:12.

Más vale no reírse de ello

Durante una entrevista, a un hombre político le pareció bien contestar con humor a una pregunta acerca de la muerte, diciendo: «¡Yo tengo más amigos en el infierno que en el paraíso! Y sepa usted que a menudo pienso en la muerte, a fin de prepararme para ella». Algún tiempo después tuvo la oportunidad de oír el Evangelio, la buena nueva de la salvación de Dios ofrecida a todos. Pero sus días estaban contados. Su vida se detuvo bruscamente cuando se encontraba en plena actividad y gloria. Ignoramos si este hombre creyó en el Evangelio antes de morir. Pero usted que lee estas líneas, ¿está preparado?

Nadie piensa en su propia muerte con indiferencia. Aun el creyente se da cuenta de que se trata de un solemne término, que no se presta para bromear.

Eclesiastés 3:11 dice que Dios “ha puesto eternidad en el corazón” del hombre. No lo creó para la muerte. Ella es la consecuencia de la rebeldía (el pecado) del hombre contra su Creador, y lo conduce al juicio. “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:31).

Pero ese mismo Dios vivo dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él no sea juzgado, “mas tenga vida eterna”. ¡Qué cambio radical de situación! ¡Qué Dios tan poderoso tenemos! Sí, verdaderamente él “vuelve las tinieblas en mañana” (Amós 5:8).

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