Resoluciones Para El Nuevo Año (I)

Propósitos Para El Año Que Se Acaba

Para mí la semana entre el 24 y el 31 de diciembre es diferente, y muy especial. Es una semana en la que nos vemos forzados a ver hacia atrás y evaluar el año que está por terminar, pero que a la vez estamos obligados a ver hacia adelante y hacer algunas resoluciones para el próximo año.

Estoy seguro de que a ti también te pasa, hay una mezcla de sentimientos, alegría por tus victorias logradas y frustración por aquellas en las que te propusiste crecer y no lo lograste (al menos como a ti te hubiera gustado). ¡Bienvenido a la vida!

Quiero recordarte algunos elementos sencillos que pueden ayudarte a la hora de decidir cuales serán tus resoluciones para el nuevo año:

1. Resuélvete A Crecer En Lo Que Eres

Las decisiones sobre lo que haces (o debes dejar de hacer) son importantes, pero mucho más importante es crecer en tu carácter. ¿Eres maduro, constante, disciplinado, afable, positivo u optimista?

Créeme, ese tipo de cambios son infinitamente más necesarios que cosas como «dejar de comer papas fritas» o «levantarte más temprano todos los días».

2. Resuélvete a continuar lo que has dejado a medio andar

Si eres un ser humano normal (lo que sea que eso quiera decir) habrás dejado algunas resoluciones inconclusas en este año. Bueno, comienza por ellas, uno de los males de nuestro mundo es el deseo de «probar cosas nuevas» sin haber terminado lo que ya comenzaste.

La vida es un proyecto a largo plazo, en la que triunfan aquellos que son corredores de maratón y están enfocados en unas pocas cosas (para mi gusto, enfocados solo en una).

No cometas el error de «reinventar la rueda» en tus resoluciones. ¡Ahhhh! una cosa más, no tengas temor de no ser creativo u original. Lo que resolviste el año pasado (y no cumpliste) es aún válido para la vida. Eso me lleva al siguiente punto:

3. No Tomes Demasiadas Resoluciones

Si te decides a cambiar 107 puntos de tu carácter, dejar 43 hábitos y sustituirlos con 61 nuevos, y piensas dar 9 pasos en cada cambio, no llegarás demasiado lejos.

Nadie puede «cambiar todo» de la noche a la mañana. De hecho, pienso que uno de los engaños del diablo para desanimarnos es pintarnos un paisaje taaaan complicado y taaaaan lleno de problemas que se vuelve imposible incluso saber por dónde comenzar. ¡No! no caigas en esa trampa. Escoge las pocas resoluciones que debes tomar, se específico. Recuerda que los pensamientos difusos nos llevan a acciones difusas. Y que «en río revuelto»…

4. Encuentra a Alguien a Quien Rendir Cuentas

Este es uno de los puntos más importantes y más pasados por alto en Latinoamérica (creo que en realidad, en todo el mundo). Creemos que si conservamos nuestros cambios como algo privado e íntimo (incluso secreto) lograremos en nuestras fuerzas y con nuestra disciplina las metas propuestas. ¡No! Eso es poner al lobo a cuidar a las gallinas. Habla con alguien de tu confianza (tu pareja, tu mentor, tu amigo, tus padres…) pídele ayuda, hagan un plan y pon tú un sistema en el que le des cuentas regularmente.

Por J. Contreras

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