corrupcion-cristiana

Edificar y bendecir no son sinónimo de ignorancia.

Ser edificado no es cerrar los ojos a la verdad y nadar en la gracia
escondiéndose de la verdad.

Ser edificado no es agarrarse de todos los textos de la Biblia que han
depositado en el recipiente de “pan de vida” que colocan en la mesa.

Ser edificado no es envolverse en las palabras de un sermón y huir de
la enseñanza y el discipulado.

Ser edificados no es estancarse en Marcos 16, y esconderse de Mateo
28.

Ser edificado no es amar solo a los que nos aman.

Ser edificado no es agarrarse de Mateo 11:28: que dice “Venid a mí
todos los trabajados y cargados y yo os haré descansar”, y cerrar sus
oídos y ojos al resto del mensaje de Cristo: “Llevad mi yugo sobre
vosotros y aprended de mi que soy manso y humilde de corazón; y
halláreis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil y
ligera mí carga”.

Ser edificados no es correr detrás de los “Evangelistas” y despreciar
a los Maestros y Profetas.

Ser edificados no es encerrarse en su habitación y oir la música de
Marcos o Barrientos, sino dedicarse a la oración e intercesión e
indignarse ante la injusticia que se detiene para no conocer la
verdad.

Ser edificado no es estar sentado por dos horas en el Culto, que digo,
por veinte años en la banca de su iglesia favorita, sin buscar el
fruto del Espíritu y los dones del Cuerpo.

Ser edificado no es deleitarse en un escrito lleno de frases bonitas o
en una bella historia emocional, si no se hace la voluntad del Señor.

Esto es corrupción pura.

Por: El Hermano Fernando

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