mi_salvacion_mi_gloria

Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza.Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.En Dios está mi salvación y mi gloria. Salmo 62:5-7.

 

Reflexiones – el Devocional Diario

 

El ser humano es amado por un Dios: -que ama porque quiere amar,-que ama sin condición previa (no espera que el hombre lo ame primero), -que con su amor, transforma al hombre para hacer de él una criatura agradable a Dios. Esta es la experiencia de cada cristiano, es decir, de cada una de las personas que han aceptado al Señor Jesús como su Salvador personal. El corazón del hombre no ha cambiado; los progresos de la civilización no lo han mejorado; solamente consiguieron vestirlo mejor, a fin de que el mal sea más atrayente, y uno no se avergüence más de él.

A veces basta la menor preocupación en las cosas de la vida para abatirnos e impedir que alabemos a Dios. Jesús, en el momento en que iba a ser entregado a la muerte, olvidándose de sí mismo con una divina tranquilidad, cantó un himno con sus discípulos (Marcos 14:26). Celebró a su Dios y se regocijó por anticipado de las consecuencias de la obra que iba a cumplir.

Un viento tempestuoso desarraiga los árboles, pero nunca se ha visto que un viento tempestuoso arranque una mata. “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1 Pedro 5:5). La humildad es la fuente de una vida feliz en compañía del Señor.