EL ABOGADO

Después de haber vivido decentemente en la tierra, mi vida llegó a su fin…

Sentado sobre una banca de acusados, en la sala de espera de lo que imagino era una sala de jurados.

Miré a mi alrededor, vi al fiscal quien tenía apariencia de villano y me miraba fijamente, era la persona más demoníaca que había visto en mi vida. Miré a la izquierda y estaba mi abogado, un caballero con una mirada bondadosa cuya apariencia me era familiar…

La puerta de la esquina se abrió. Su presencia demandaba admiración y respeto. Yo no podía quitar mis ojos de Él; se sentó y dijo comencemos.