Voz del Señor que quebranta los cedros…que desgaja las encinas, y desnuda los bosques.
Salmo 29:5 y 9.

(¿Diremosí:) Comamos y bebamos, porque mañana moriremos.
1 Corintios 15:32.

 

Tempestad – el Devocional Diario

 

El 31 de diciembre de 1999, después de la tempestad que hizo tantos estragos en Europa entre el 26 y el 28 del mismo mes, un locutor de una emisora radial se expresaba así:«Francia, herida, necesita hacer fiesta».

Sin duda quería decir que para olvidar las tristes circunstancias que habían privado de electricidad, teléfono y hasta de agua potable a centenares de miles de hogares, era necesario desahogarse en la cena de fin de año. ¿Es verdaderamente una buena reacción? Muchas personas piensan que esa tempestad sólo fue la consecuencia fortuita y desdichada de varios factores meteorológicos.

Pero, ¿no constituye también una seria advertencia ante la cual es necesario que cada uno reflexione? Dios habla suavemente por medio de los numerosos beneficios que permite en cada una de nuestras vidas. Pero a veces habla enérgicamente para que comprendamos que está aquí y desea que cada uno tenga que relacionarse con él. ¿Sabe usted que un día todo incrédulo tendrá que rendirle cuenta de su despreocupación? Ante sus advertencias, ¿cómo justificar tanto descaro?

Hoy Dios sigue hablando. Su meta no es agobiarnos con un sinfín de catástrofes. Él nos busca y desea que nos volvamos a él. Quiere que nos pongamos en regla con él. Jesucristo murió para quitar la barrera que nos separaba de Dios. Ahora podemos conocerle como Padre y vivir diariamente en una feliz relación con él.