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“Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos” (Gálatas 6:10)

“Auntie, ¡usted está colocando algunas de sus rosas preferidas muy lejos, en el fondo del Jardinl!” “Sí”, Auntie concordó, “y yo voy a poner también algunos geranios, claveles y otras flores adorables que florecerán allá afuera, donde todos lo verán.  Sé que les parece estar fuera de visión, pero existe una mujer que se sienta y costura día tras día, semana tras semana, sin cesar, junto a la ventana de aquella casa sombría, del otro lado de nuestro jardin y yo estoy disponiendo aquel lugar para ella.”

Estamos siempre preocupados con nuestro bien estar.  Cuidamos de nuestra casa, de nuestras ropas, de nuestra alimentación, y de todo que nos proporcione una calidad de vida mejor.  Y actuamos acertadamente cuando así procedemos.  Pero, además de las atenciones con nuestros intereses, ¿que estamos haciendo con relación a las otras personasí

¿Hemos pensado como algunos que dicen: “Cada uno que cuide a sí mismo” o entendemos qué, como cristianos, hijos del Dios vivo, también debemos preocuparnos y ser solidarios con nuestro prójimo?  El Señor Jesus nos enseñó que toda la Ley de Dios se condensa en “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos”.  ¿nos Contentamos apenas con la primera parte de esta palabra o comprendemos que la segunda parte tiene el mismo valor?  ¿Nos Alegramos apenas con nuestras propias bendiciones o nuestro corazón también se regocija con la dicha de los qué nos rodean?

Si cada uno de nosotros empezar a intentar, de alguna forma, sembrar alegría en el corazón de los amigos, el mundo será mucho más agradable de vivir.  Habrá menos sombras, menos enconamiento, menos soledad, menos tristeza.  Cada lugar de la calle o del quintal estará florido de amistad, de camaradería, de solidaridad, de actitudes generosas que se asemejarán al jardín en el fondo de la casa de Auntie.  Las vidas experimentarán menos amargura, menos chascos, menos frustración.  Los labios sonreirán más y entonarán bellas canciones.  Por la noche habrá menos insomnio y más sueños de gratitud a Dios.