un_rabino_cristiano

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19).

Un viejo rabino solía decir a su congregación: “arrepienta se un día antes de su muerte”.  Alguien dijo a él:

“Rabino, no sabemos el día de nuestra muerte. ¿Como podremos nos arrepentir en la víspera?” El rabino contestó: “se arrepienta, entonces, hoy.”

Ya oímos, con certeza, alguien decir: “Ese negocio de religión es cosa para viejos.  Cuando yo esté cerca de morir yo me convierto”.  Pero, ¿será qué llegaremos a la vejez?

¿Será que tendremos oportunidad de un arrepentimiento antes del día marcado por Dios para nuestra partida?

El apóstol Pablo nos dice que el momento adecuado para ser salvos es ahora.  Ni un día a más.  Cuando abrimos el corazón para el Salvador, tenemos el nombre escrito en el Libro de la Vida, reservamos las llaves de nuestra morada celestial, recibimos un billete para seguir viaje en el tren de la vida abundante.

Aquéllos que cargan, en su interior, paquetes como: golpes, resentimientos, ira y deseos de venganza, No tienen paz, no tienen alegría, pasan por la vida y no viven.  Aquéllos que se arrepienten de sus malos momentos y colocan esos paquetes a los pies de Jesus, se sienten aligerados, caminan tranquilos y disfrutan el refrigerio de las bendiciones del Señor en todo qué hacen.

Cuando reconocemos nuestras flaquezas y nos arrepentimos de todo cuanto no contribuye para una buena relación con Dios —

lo que aleja de nosotros la dicha, nuestra alma se llena de placer y el mundo a frente nuestro se transforma.

Sin el paquete del pecado, Dios nos guiará más rápido hasta las bendiciones anheladas.

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