DETRÁS DE ESCENA

Disfrutar de una obra de teatro es una vivencia formidable. La emoción de observar cada escena a medida que transcurre el programa, la sensación de cercanía que se genera entre los actores y el público, la ilusión de participar en el relato aunque más no fuere a través de las risas y los aplausos, todo es parte de una experiencia artística sin igual.

Cuando finaliza una representación, los actores suelen pararse frente a los espectadores y hacer ademanes de gratitud mientras reciben expresiones de reconocimiento por su buen desempeño.

Es interesante, pero no suele pasar lo mismo con aquellos que trabajan en el anonimato detrás de escena. Sin embargo, si esa gran cantidad de gente no cumpliera con su tarea, difícilmente las obras teatrales podrían ser una realidad.

Lo mismo ocurre con las películas y esa larga lista de profesionales del espectáculo que figura al final de cada cinta.

Todos los seres humanos desempeñamos un rol en la vida. Algunos tienen papeles que demandan una mayor exposición pública y otros cumplen su parte detrás de la escenografía. Pero si cada persona desarrolla su función con éxito, el resultado beneficiará a todos por igual.

Y esto también se aplica a cada etapa de nuestro desarrollo personal. ¡Qué importa si en un momento determinado debemos permanecer tras bambalinas e invertir nuestro tiempo en asuntos que pasan inadvertidos a los ojos de los demás!

San Pablo escribió: “El ojo no puede decirle a la mano: ‘No te necesito’; ni la cabeza puede decirles a los pies: ‘No los necesito’. Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los que más se necesitan”.*

Celebra cada momento con la alegría que significa saber que estás aquí con un propósito, y que Dios está contigo, te presta atencióny quiere ayudarte a vivir tu vida al máximo.

¡Buen Fin de Semana!


CRISTIAN FRANCO

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