Cuando llegó la noche de aquel mismo día,el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos,vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.Juan 20:19.


El Devocional Diario – El domingo, primer día de la semana

Era domingo, día de la resurrección de Cristo, cuando María Magdalena, muy de mañana, fue al sepulcro donde se había puesto el cuerpo de Jesús. La piedra que cerraba el acceso había sido quitada y la tumba estaba vacía. Después de averiguar lo sucedido, Pedro y Juan volvieron a los suyos, pero María se quedó llorando. De repente, alguien se le acercó y la llamó por su nombre. ¡Qué inmensa emoción! ¡Era su amado Maestro! Le encargó un mensaje de incalculable alcance para sus “hermanos”: de ahí en adelante, Su Padre sería el de ellos, y Su Dios también sería el Dios de ellos (Juan 20:17).

La noche del mismo día, los discípulos estaban reunidos en un lugar cuyas puertas habían sido prudentemente cerradas, porque los que habían crucificado a su Maestro podían maltratarlos también a ellos. ¿De qué hablaban? Muy probablemente de Aquel a quien vieron crucificado y de esa tumba bien vigilada. Pero Su cuerpo ya no se hallaba allí. ¿Dónde estaba? “Vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se regocijaron viendo al Señor” (Juan 20:19).

Hoy en día, la presencia invisible de Jesús aún esá entre los creyentes reunidos, conforme a su promesa: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20)

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