Santiago 4:11 dice que no debemos murmurar los unos de los otros, pero parece que Pablo lo hizo cuando en Filipenses 3:2 llamó a algunos perros, malos obreros y mutiladores del cuerpo. ¿Cómo se puede explicar esto?

Respuesta

Leamos el texto en Santiago 4:11 donde dice: “Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.”

El verbo que se ha traducido como “murmurar” literalmente significa hablar mal de alguien, normalmente cuando ese alguien no está presente. Es lo mismo que la difamación.

Los creyentes estamos prohibidos de difamar a los hermanos y en general a cualquier persona, sea o no creyente. Este mandato, sin embargo no implica que los creyentes no podamos confrontar una acción pecaminosa en otros creyentes o incrédulos por igual.

Efesios 5:11 dice por tanto “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”

Es decir que no hay problema con exhortar a un creyente o a un incrédulo por alguna obra pecaminosa que está haciendo. Pues esto es justamente lo que hizo Pablo con algunos mal llamados creyentes, que se infiltraron en la iglesia en Filipos.

Estos judaizantes, porque así es como se les conoce, decían que está bien que se debe recibir a Cristo como Salvador para hallar la salvación, pero que además es necesario guardar la ley de Moisés. Añadían obras a la fe.

Veamos qué es lo que dijo Pablo de ellos. Se encuentra en Filipenses 3:2 donde dice: “Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo”

Ps.David Logacho.

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