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Tema Cristiano LA CRISIS DE LA ADVERSIDAD

La crisis es generalmente la razón que está detrás del sentimiento de querer rendirse. En tiempos de crisis podemos ser tentados a decir “basta ya”, “olvídalo”, “ríndete”.

Renunciar y ceder durante una crisis es una de las más desmoralizadoras decisiones que podemos hacer.  Sin embargo, encarar la crisis, y luego vencerla, puede guiarnos a nuestro más grande éxito.

La crisis es el resultado natural del cambio, esto es algo de lo que podemos estar seguros.  El mundo está en un constante estado de cambio. La vida de la gente cambia, el clima de los negocios fluctúa, los poderes del mundo se realinean, la historia sigue su curso.  La tierra y su  medio ambiente evolucionan. La crisis es el resultado de un cambio. La crisis incluye cosas como cambios en el trabajo, conflictos familiares y presiones sociales. Ambas, el cambio y la crisis son normales en la vida.

Las crisis que enfrentamos, sea individual o corporativamente, pueden guiarnos a una vida mejor, o llegar a ser degenerativas. La consecuencia descansa no en la naturaleza del asunto, sino más bien en lo que hacemos con la crisis. La agonía del fracaso y los pensamientos tormentosos de querer rendirse son sentimientos compartidos por “ganadores” y “perdedores” por igual. Lo que la gente hace con la situación es lo que separa a los ganadores de los perdedores”.  “Los ganadores no son aquellos que nunca fallan, sino aquellos que nunca se rinden”.

Los psicólogos de hoy en día enseñan que la gente puede controlar las consecuencias de sus crisis. “Toma control de tu destino” es su grito de batalla. En sus teorías, ellos dan a los seres humanos la responsabilidad dual de encarar la crisis y controlar las consecuencias.

Ellos tienen la mitad de la verdad. En realidad, Dios nos carga a cada uno con la responsabilidad de conducirnos a través de los tiempos de cambio y crisis en una manera consistente, con Su Palabra y Su Carácter. Pero Él controla las consecuencias por nosotros.  Nosotros hacemos nuestra parte; Él hace su parte. La diferencia entre lo que el mundo predica y lo que Dios enseña es sutil, sin embargo significante.

Este articulo ofrece tres poderosas herramientas que dan balance a nuestra responsabilidad con la divinidad de Dios: Dos para ayudarnos a vencer a través de cualquier cambio o crisis, y una para ayudarnos a mantener la victoria que obtenemos. Toma estas verdades, aplícalas a tu vida, y en vez de solamente vivir de crisis en crisis, comenzarás a vivir de acuerdo a la Palabra de Dios, “De gloria en gloria”.2

Nunca sabemos cuándo va a venir la crisis. Alguien una vez dijo “tú estás ya sea en una crisis o a punto de enfrentar una”. Esto es un flujo y reflujo normal en la vida.

La crisis es común en la vida.

La crisis es normal en la vida.

Nadie puede vivir en esta vida sin crisis.

Ahora que entendemos eso, veamos qué podemos hacer acerca de eso, cómo manejarlo, dónde podemos encontrar ayuda y cómo podemos lograr el factor positivo en vez de negativo en nuestras vidas.

El estrés que acompaña a la crisis es el factor que la hace tan insoportable. Un deseo común de escape en la gente, es el deseo de regresar a lo antiguo, a los tiempos simples, a los días de menos presión en nuestras vidas.

No obstante, nuestros antepasados y ancestros no experimentaron menos estrés debido a que sus vidas eran menos sofisticadas, o porque sus modos de comunicación los separaban de los métodos modernos y la marcha rápida del mundo del “fax” y del “módem”.

Adán y Eva, como se registra en las Escrituras, huyeron al negar la autoridad de Dios e intentaron esconderse de Él. Su pecado produjo estrés, culpa, temor y deseo de esconderse.

Hombres y mujeres, pioneros, quienes descubrieron América, vivieron privados mientras navegaban en los mares, sufriendo constante tristeza, peligro, temor y ansiedad en la medida que avanzaban de este a oeste fundando la nación. Adicionalmente, al cuidado de tener que alimentar a la familia, tenían la presión añadida de forjar una nueva nación económica, social y políticamente.

La historia hace referencia a la penosa experiencia de un grupo de personas del partido Donner, quienes trataron de alcanzar California desde el este. Mientras estaban en ruta, se enfrentaban con el clima desértico del lugar llamado Rockies (montañas rocosas).  Atrapados por el invierno en las casi impenetrables montañas que tenían que trepar, e incapaces de continuar hasta que cambiara la estación, los sobrevivientes recurrieron al canibalismo.

¡Eso es estrés!, eso es vivir en crisis.

Desde que el estrés acompaña a la crisis, el estrés es común en la vida así como la crisis. Una cantidad apropiada de estrés, con su presión tanto emocional, como mental y física, es algo que debe ser aceptado e incluso usado de la mejor manera posible por un positivo bienestar.

Una cierta cantidad de presión es necesaria para afinar una guitarra o piano, un negocio e incluso una persona. La gente no está exenta. Es necesario para una vida saludable. Un cuerpo en forma requiere cierto estrés.

La presión que no es usada apropiadamente, puede convertirse en la fuente de desastre al romperse la cuerda musical, causar un colapso o crisis mental, y en algunas ocasiones destruir a una persona así como a un negocio.

El estrés puede venir de una variedad de fuentes, ya sean internas o externas.

El Apóstol Pablo se enfrentó a penalidades mientras navegaba a Roma a bordo de un barco de presos. Él le dijo al capitán que el barco podía estar en peligro de un desastre si dejaba el puerto, porque el Señor le había advertido a él que se avecinaba una tormenta. El capitán no creyó la Palabra del Señor y escuchó otro consejo y ordenó a la tripulación navegar con Pablo y los otros prisioneros a bordo.

Cuando vino la tormenta, el barco fue llevado por días en alta mar y los marineros y pasajeros igualmente, tuvieron miedo por sus vidas ante la ferocidad de la tormenta.  El constante e implacable ventarrón causó miedo, ansiedad, y alarma acerca de su destino.

Aún cuando Pablo era víctima de la decisión de otro, él tenía un ancla en su creencia. Él fue fuerte en oración mientras que otros fueron débiles por el pánico. Él echó fuera la tormenta de rodillas. Aún habiéndose sujetado a la decisión pobre de otro, Pablo no se desanimó y finalmente escuchó al Señor decirle que si todos se quedaban en el barco, se salvarían. Cuando Pablo le dio al capitán la instrucción del Señor, esta vez sí escuchó, y llegaron a tierra a salvo.3

El capitán actuó en fe al confiar en la palabra de Pablo. Pablo actuó en fe al confiar en la Palabra de Dios.

Podemos encontrar gente cuyos errores nos traigan penalidad o pérdida, sin embargo aún nosotros, como Pablo, también tenemos un ancla para el alma – nuestra fe en Cristo-. Como el capitán, podemos perder algunas naves en nuestras vidas, pero si Dios está con nosotros en medio de la tormenta, no tenemos que perder nuestras vidas con el barco.

Cuando buscamos en nosotros mismos y encontramos que no hay nada con lo cual podamos enfrentar las circunstancias de la vida, cuando no podemos ver nada más que pudiera ser hecho para finalizar la crisis; cuando no hay ningún  entendimiento de qué hacer o de qué manera regresar; cuando el barco de nuestras finanzas, matrimonio, negocio o ministerio se está yendo abajo, y parece estar a punto de naufragar, cuando parece que estamos solos, desnudos y despojados de todo, las buenas nuevas son: ¡Dios es fiel!.4

Dios  dice que Él es fiel a Sus hijos, aún cuando ellos parecen estar totalmente desprovistos de fe. Aún cuando nuestras oraciones suenan huecas y pareciera que sólo llegan hasta el techo , Él es fiel con nosotros. Nosotros y Dios, cada uno tiene diferentes perspectivas de nuestras vidas. Vemos nuestra vida como un tapiz que para nuestro lado parece estar lleno de enredos, pero Él la ve desde su perspectiva, desde el otro lado, el cual es el producto terminado.

Dios nunca falla.

Dios nunca renuncia.

Dios nunca acaba algo de una forma negativa.

¡Dios es fiel!

por Edwin Cole

  • Este mensaje es muy preciso en estos momentos …amenudo pasamos crisis y creo tambien que dependiendo de donde nos encontremos cituados lo enfrentaremos …y si, si tenemos a Dios todo es diferente la confianza es muy importante. Gracias por llevarme a meditar en estos detalles tan importantes para seguir adelante.