¿Qué será de los niños que han muerto antes de haber alcanzado la edad de la razón y discernimiento para poder creer en Cristo?

¿Que Será de Los Niños Que Mueren Según La Palabra de Dios?

La Biblia no especifica este asunto, quizá para evitar a los fanáticos la idea de cometer infanticidios para asegurar la salvación de sus hijos. Sin embargo, nos da abundantes razones para creer que todos los que mueren antes de llegar a la edad responsable, irán al cielo.

El primer punto que debemos aclarar, sin embargo, es que nadie se salva por su inocencia. Los niños nacen con una naturaleza pecaminosa y están bajo sentencia de condenación. El salmista declaró: “He aquí en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51.)

Pablo dice: “Por cuanto el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte y así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5:12.) El apóstol emplea la forma aoristo en las palabras “todos pecaron”, significando “todos pecaron en Adán”.Aun un bebé necesita salvación por Cristo, pues es un miembro de la raza humana culpable.

La primera indicación de salvación de todos los niños que tenemos en la Biblia, es comparando el sacrificio de Cristo con el sistema levítico. Los primeros siete capítulos del Levítico describen las siete ofrendas que tipifican la persona y obra de Cristo, incluyendo la ofrenda por el pecado.

La ofrenda por el pecado destaca la verdad de que la muerte de Cristo asegura liberación de la polución y culpa de nuestra naturaleza humana. En cambio la ofrenda por la culpa, declara que la crucifixión de nuestro Señor provee perdón para los pecados responsables, de pensamiento, palabra y obra, que cometemos como seres conscientes. El niño, por tanto, recibe perdón sobre la base del sacrificio de Cristo por el pecado en general. Pero cuando el niño llega a la edad en que puede distinguir entre el bien y el mal y peca contra su conocimiento de lo mejor, necesita creer en Cristo para poder recibir el perdón de sus pecados. En este aspecto es descrito en la “ofrenda por la culpa”.

Otra indicación de la salvación de todos los que mueren niños, se encuentra en Romanos 5: 12-21. En este pasaje el apóstol Pablo describe la ruina y muerte de la raza, como procedente del primer Adán, y declara que la redención viene por Cristo, el segundo Adán.

Los niños vienen al mundo con una naturaleza pecaminosa y a veces con deformidades y enfermedades, simplemente porque son miembros de la raza caída y condenada de Adán. Sin su conocimiento ni voluntad, son participantes de los trágicos resultados del pecado; aunque nunca han pecado. Esto es a causa de su relación al primer Adán; pero Jesucristo, como segundo Adán, vino a deshacer lo que el primer Adán había traído sobre la raza humana.

Por tanto, para cumplir plenamente su propósito, fue necesario que hiciera provisión para todos aquellos que mueren sin haber pecado conscientemente, pero inconscientemente han compartido los resultados del primer Adán, y vienen a disfrutar de la Obra Redentora del segundo Adán.

Por tanto, los niños son salvos cuando mueren porque el Señor Jesucristo hizo provisión por su muerte en la cruz por el pecado en que son nacidos.

(1) Todas estas consideraciones típicas y simbólicas, así como las declaraciones de san Pablo acerca del pecado y depravación de la raza humana como descendientes de Adán y la redención que hay en Cristo para quienes no han pecado voluntariamente, quedan confirmadas por las palabras de Jesucristo: “Dejad a los niños venid a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos” (Mateo 19:14.)

Esta seguridad de salvación para los niños jamás llevará a un padre cristiano a cometer infanticidio, por lo menos en la cultura de nuestro siglo, en primer lugar, porque su conciencia cristiana se lo impediría, y en segundo lugar, porque lo que queremos todos los padres cristianos es que los niños sean salvos, no por el régimen de inocencia, sino por el de conversión y aceptación de Cristo como Redentor, pues ello permite al creyente no tan sólo ser salvo como “tizón arrebatado del fuego”, sino vivir una vida para Cristo en un mundo extremadamente necesitado y así hacer tesoro en el cielo.

Por esto el apóstol Pablo ponderaba tanto en Efesios 1: 14 el inimaginable privilegio de los que habiendo sido elegidos por Dios obedecimos el llamamiento del Señor: “Los que antes esperamos en Cristo”. Oportunidad de la que carecen los niños que mueren en su menor edad.

Paul R. Van Gorder. –Editorial Clie- Ref.220.768 para www.devocionalescristianos.org

  • yo creo que la palabr es clare y precisa, y no debemos preocuparnos por los niños que mueren pequeños, porque la palabra misma dice, que de los tales es el reino de Dios y el que no fuese como un niño no entrara en el reino de Dios.
    Bendiciones

  • es una bendición el que uds. publiquen estos comentarios de doctrina biblica cristiana, pues la verdad hay mucha ignorancia al respecto de estos puntos, y me da gusto que uds. suplan esta necesidad. aun entre ministros. pues muchas veces sus respuestas son muy cortas e insuficientes pero con estos comentarios, se cuple esa necesidad.
    les felicito y doy gracias a DIos por su ministerio.