Devocional Diario – Olvida a Calvin Klein

La gente problemática siempre ha existido. Le buscan cinco pies al gato, ven negro cuando algo es blanco, entienden todo a su manera y lo transmiten de otra, se hacen un mundo de pequeñeces, se ahogan en un vaso con agua y quieren que entres en su mundo y te compliques la vida junto a ellos… que lío.

Lo más complicado es convivir con este tipo de personas. Por eso está de moda decir y excusarnos así: nos estamos divorciando por incompatibilidad de caracteres.
Hay una mejor manera de ver y vivir la vida y Pablo al que se le apareció Jesús en persona, nos enseña a lidiar con este tipo de gente (padre, madre, esposo, esposa, amigo, amiga, hermano, hermana, primo, prima, vecino, vecina, jefe, etc). Si tú te autodenominas “cristiano” o “creyente” esto es para tí.
Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad. Colosenes 3:12-13
Olvida a Calvin Klein, la marca de ropa que deberíamos usar es la del AMOR, este es el vínculo de la unidad.
No amamos, ese es el problema. Amamos a los que nos aman, amamos a los que son fáciles de amar, amamos a los que nos tratan bien, amamos a nuestra manera. Pero no intentamos aprender a amar a aquel que nos hace la vida imposible, al que siempre nos mira con mala cara. No tratamos de entender y soportar y por lo tanto amar al complicado, la pleitista, al problemático. El amor hace la diferencia.
Consejos sabios tiene la Biblia para nosotros en Proverbios 25:21-22, Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta, y el Señor te lo recompensará.

Vivimos en una cultura combi, donde te grito, te pego, te insulto y así sobrevivo en esta jungla limeña. El amor es aquello que nos debe de distinguir entre las multitudes. Lo que debe marcar la diferencia en mis relaciones y en el trato con la gente. No sólo será bueno para otros sino también lo será para mí y para tí.
Pero nosotros sabemos lo que es el amor, porque Jesucristo dio su vida por nosotros. No hay mayor ejemplo de amor, que el de Jesús. Y solo aprenderemos a amar si conocemos a Jesús. Los evangelios en la Biblia (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) describen perfectamente su personalidad. El amor viene de Dios y sólo quien le conoce y aprende de El, puede amar verdaderamente.

Fuente:Nuevos Tiempos