Devocional Diario – en este año 2011

“Tú coronas el año con tus bondades, y tus carretas se desbordan de abundancia.” Salmos 65:11

Me mandó Hernán, un amigo de la infancia este texto en un msn y me pareció muy oportuno para la primera reflexión del año. Parece que al cambiar el calendario, las cosas van a modificarse mágicamente. Comenzaremos la dieta o el gimnasio, vamos a dejar los malos hábitos, iniciaremos los buenos hábitos, modificaremos conductas que no corresponden, tendremos más éxito. Los deseos de fin de año, siempre se repiten; pero difícilmente se logren.

La experiencia demuestra que luego de algunos días, las buenas intenciones de cambio quedan en el olvido y retomamos la rutina que quisimos cambiar en diciembre pasado. Esta práctica se repite cada año, y tiende a ser infructuosamente recurrente. David estaba por enfrentar un nuevo año. Pero bien podría aplicarse el consejo al 15 de mayo. Porque en realidad, que ya haya sido 31 de diciembre no modifica en nada la realidad que estamos viviendo.

Tenemos los mismos conflictos, las mismas dudas, los mismos temores, el mismo trabajo, la misma familia, la misma iglesia, el mismo carácter que ayer. Lo único que cambio es un uno por un cero en la fecha del año. Por eso me pareció tan brillante el texto. El deseo de felicidad y de prosperidad que se leyó cientos de veces en cada mail o mensajito recibido se puede resumir en esta frase. Dios coronará el año con sus bondades y su abundancia. ¿Hace falta algo másí ¿Podríamos desear alguna otra cosa?

Felicidad y prosperidad estuvieron en cada brindis de las 12, y Dios nos desea proveer de ambas cosas. No es solo un buen deseo o la intención de una noche, es una certeza divina. El problema es que siempre deseamos disfrutar de los beneficios que Dios ofrece sin considerar las condiciones que Dios pone.

Por eso aclara en el versículo 4 que será dichoso aquel a quien Dios escoge, al que es atraído a Él para que viva en sus atrios. Y entonces la realidad cambia. Ya no se solo un esfuerzo unipersonal para modificar un mal hábito. Ahora es la sinergia que Dios impone en la vida, a aquellos que decidan estar cerca de Su Persona. Más allá de los buenos deseos, tenés la posibilidad de tener un buen año. ¡Aprovechalo!

REFLEXIÓN Que puedas disfrutar de un buen 2011, depende de vos.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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